Sebastián Errázuriz: A los profesores ¡Nos corresponde tomar riesgos!

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Los docentes, no buscamos cambiar nuestros métodos al realizar clases. Seguimos siendo protagonistas, conferencistas, en donde los alumnos no tienen un rol activo. Esta acción produce que hoy los escolares sean pasivos, poco creativos y sin el valor de comunicarse con su guía. ¿Por qué no dinamizamos experiencias, ir a lo desconocido? ¡Nos corresponde tomar riesgos! clases fuera de la salaHace ya mucho tiempo que llevo asistiendo a varios establecimientos educacionales de todo tipo. En cada uno de estos, me doy cuenta que los alumnos no se motivan cuando asisten a clases. No quieren participar de ella y al momento de disertar, siempre dan excusas para no exponer. Y qué decir cuando escuchan el timbre o la campana para salir a recreo: me atrevería a decir que es el momento más satisfactorio del día para ellos. ¿Por qué nos sucede esto? Después de estas experiencia, mucha lectura y observación a amigos docentes me quedo con  la siguiente  conclusión: la educación  del siglo XX es muy parecida a la de estos días, a diferencia de los niños, que han cambiado una enormidad en este último siglo. Esto se evidencia mirando simples hechos determinantes. Por ejemplo; vemos como nosotros, los docentes, no dejamos de usar el pizarrón como método de enseñanza, casi siempre estamos sentados adelante realizando la clase. Pero qué sucedería si nosotros dejamos de usar el pizarrón como método de enseñanza, si en vez de estar siempre adelante nos moviéramos por la sala e interactuáramos con alumnos. Todo esto, me hace pensar que nosotros, los docentes, no buscamos cambiar nuestros métodos al realizar clases. Seguimos siendo protagonistas, conferencistas, en donde los alumnos no tienen un rol activo. Esta acción produce que hoy los escolares sean pasivos, poco creativos y sin el valor de comunicarse con su guía. ¿Por qué no dinamizamos experiencias, ir a lo desconocido? ¡Nos corresponde tomar riesgos! Ya no debemos evaluar solo a través de pruebas estandarizadas y trabajos escritos, sino de proyectos, experimentos y tanto método que podemos implementar o crear con nuestra experiencia. Los alumnos deben ser protagonistas de su aprendizaje, en donde les debe hacer sentido lo que aprenden y realizan, para de esta forma ver sus fortalezas y debilidades en la práctica. Como profesor, busco que ellos realicen las preguntas adecuadas y no ser sólo un proveedor de respuestas. Tampoco soy un proveedor de conocimiento absoluto, sino que un facilitador, en dónde haya retroalimentación de las dos partes. También, debemos intentar que nuestros alumnos se comuniquen con nosotros, no sólo dentro de la sala de clases, sino fuera de ella. Para terminar, debemos realizar cambios en los cuales, hagamos que nuestros métodos sean novedosos, para que el alumno aprenda de él y se motive. Ya no estamos en el siglo XX, en donde la autoridad del profesor y sus métodos no se discutían. Ahora estamos en el siglo XXI, en el cual los alumnos viven una diferente realidad y necesitan un aprendizaje nuevo. Debemos cambiar la educación y no tener miedo a hacerlo. Como señala una de las tantas frases del conocido dramaturgo brasileño, Paulo Coelho: “Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer” Los docentes deberíamos optar  por la segunda opción. Fuente: La Segunda

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