El desarrollo de habilidades blandas en los estudiantes les asegurará éxito en el futuro

0
6

Para los niños y adolescentes de hoy, desarrollar capacidades como la tenacidad, optimismo, autocontrol o curiosidad es igual de importante que aprender a sumar o restar. habilidades blandasLas habilidades no cognitivas o socioafectivas, conocidas comúnmente como habilidades blandas, son aquellas que van más allá del aprendizaje de un contenido específico. Son las que sirven “para la vida”, como alude la investigadora y profesora de psicología de la Universidad de Stanford, Carol Dweck. Los estudios longitudinales demuestran que aquellos niños que logran desarrollar estas habilidades son los que en el futuro obtienen mejores resultados académicos, empleos y sueldos. “Ellas nos permiten relacionarnos bien con nosotros mismos, con las demás personas y con nuestro entorno. Es importante que los profesores las transmitan a sus alumnos porque les aseguran un buen desempeño ante la vida. Una persona que entiende la importancia de la tenacidad o la perseverancia, va a aprender más matemáticas, inglés o la asignatura que sea”, asegura Sandra Ergas, coordinadora nacional de tecnologías educativas de Arquimed. Elisa Ugarte es profesora de inglés en la Escuela Básica Matilde Huici Navas en la comuna de Peñalolén. Después de leer el libro “How children succeed” (Cómo los niños alcanzan el éxito), de Paul Though, comprendió la necesidad de comenzar cuanto antes a trabajar estas habilidades. El libro plantea la “hipótesis del carácter”, la cual considera que las habilidades no cognitivas, como la persistencia o la confianza en sí mismas, son incluso más cruciales para alcanzar el éxito que la pura capacidad intelectual. “En las clases realizo actividades o juegos de roles. Hago que se enfrenten a situaciones o problemas que ellos mismos deben resolver recurriendo a sus experiencias previas y a sus compañeros”, explica Ugarte. Se da por sentado que la enseñanza de estas habilidades se ha realizado desde siempre en la educación. Se presume que un profesor de asignatura las enseña implícitamente al mismo tiempo que pasa sus contenidos. Si esto es así, ¿qué fue lo que hizo que ellas se vuelvan tan importantes ahora? Solange Favereau, filósofa y profesora de Estrategias de la Enseñanza General, explica que los niños de hoy no son los mismos de ayer. Actualmente, surge la necesidad de enseñar este tipo de habilidades porque los problemas a los que se deben enfrentar los estudiantes en el mundo actual exigen personas preparadas socioafectivamente para resolverlos. Antes un profesor les entregaba contenidos a los alumnos, ahora los niños abren Google y lo encuentran todo. El foco dejó de ser el contenido y se centra en el valor agregado que un profesor puede entregar y ahí surgen las habilidades no cognitivas. “Con Facebook o WhatsApp ahora los jóvenes no valoran una conversación cara a cara con alguien. Viven en relaciones virtuales y se disminuye la capacidad de diálogo. Las habilidades blandas incluyen el diálogo y las relaciones interpersonales, por eso hoy urge cultivarlas y enseñarlas”, explica Favereau.

¿Cómo enseñarlas?

ActitudLab es una empresa que se dedica al desarrollo de habilidades blandas en diferentes instituciones y establecimientos educacionales del país a través de cursos o talleres. Ellos concuerdan que para enseñarlas se deben tener en consideración tres pilares: que es un proceso de aprendizaje y por lo tanto los resultados no son inmediatos, sino que se obtienen a largo plazo; que se deben cultivar experimentándolas, ya que es la práctica y no la teoría la que les permite interiorizarlas; y, finalmente, que estas habilidades se aprenden a partir de los errores y de la capacidad de volver a intentar después de haber fallado. Susana Claro está realizando un doctorado en Stanford, su mentora es Carol Dweck y se ha especializado en psicología social y educación. Ella admite que para lograr que los niños interioricen las habilidades blandas, estas deben estar envueltas en contextos que les den sentido a los alumnos. “Los mejores profesores son los que enseñan estas habilidades constantemente. Si van de salida pedagógica a subir un cerro, por ejemplo, les enseñan sobre perseverancia al no rendirse y llegar a la cima. El mejor método es enseñarlas a través del ejemplo, ya que necesitan estar envueltas en un proyecto que les importe a los alumnos. Así, cuando sientan que están fracasando, el profesor debe animarlos para que ellos apliquen estas habilidades y puedan enfrentar el desafío”, concluye Claro.

 Los avances y desafíos en Chile

El sistema chileno aún está muy enfocado en las habilidades cognitivas. El sistema de admisión universitaria, por ejemplo, sigue siendo a través de una prueba de selección que mide contenidos y conocimientos, y le falta analizar cuán capaz es una persona de resolver problemáticas o de relacionarse con los demás. “En Estados Unidos, hay sistemas de entrevistas y ensayos, y las universidades se fijan bastante en las actividades extracurriculares que realizó un alumno. Hacia allá nos tenemos que dirigir”, considera Susana Claro, quien está realizando un doctorado en la Universidad de Stanford de Psicología Social y Educación. Sin embargo, de a poco se están realizando avances en ese sentido. “En el nuevo currículum de Educación Básica, las habilidades blandas se enfocan en forma transversal, tanto en los Objetivos de Aprendizaje, como a través de las actividades sugeridas. Y también se consideraron en la propuesta de bases curriculares de 7º a 2º medio, ya aprobadas para ser implementadas en 2015, y en la actualización curricular que se hizo a la educación técnico-profesional, donde se incluyen cursos de ética laboral, destrezas de comunicación efectiva y de emprendimiento. Se procura que los jóvenes aprendan y sean capaces de comunicarse efectivamente en diversas situaciones”, explica Loreto Fontaine, coordinadora nacional de Currículum del Ministerio de Educación. Fuente: El Mercurio

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here