Complejidad y educación

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Educacion ComplejaLos cambios sociales y culturales que la globalización ha provocado en la humanidad han generado la necesidad de realizar importantes transformaciones en los procesos formativos. Las señales en este sentido son tan potentes, que el movimiento estudiantil chileno, no sólo incluye dentro de sus peticiones la gratuidad, sino también la necesidad de mejorar la calidad de la educación. Es así como el filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, en su libro La mente bien ordenada (2001), propone para esta “era planetaria” un modelo pedagógico que cambie la perspectiva desde la cual miramos el conocimiento. Una reforma que entienda el proceso aprendizaje-enseñanza como un fenómeno complejo, y que se dirija hacia el desarrollo de este tipo de pensamiento. La complejidad nos ubica en una nueva perspectiva frente al conocimiento, una visión más amplia e integradora, que incorpora nuevos conceptos al proceso. En primer lugar tenemos la transdisciplinariedad, que abre las fronteras entre las disciplinas y nos aleja de lo absoluto y lo excluyente. Nos conduce hacia una actitud abierta, de respeto a la diversidad, incluso hacia las ideas contrarias a las nuestras, nos abre al dialogo y la discusión en todas las áreas. Esto incluye la aceptación de lo desconocido, de lo inesperado y de lo imprevisible. Es aquí donde nos encontramos con otro término acuñado a partir de la complejidad, la “incertidumbre”. Concepto que deberíamos considerar en la educación actual, puesto que los jóvenes se enfrentan a una realidad plagada de incertezas y ambigüedades, donde el conocimiento se encuentra en proceso constante de desarrollo; y sin embargo, son educados en ambientes con un clima inmutable y estático, con herramientas limitadas y reduccionistas. Se requiere entonces, un modelo educativo que incorpore el error y la incertidumbre como parte natural del proceso. Aunque esto comporte riesgos, ya que enfrenta tanto al estudiante como al profesor, a la posibilidad de no cumplir con los objetivos planificados, puesto que el aprendizaje no puede ser medido o controlado en forma absoluta. Pero al mismo tiempo nos prepara para enfrentar el fracaso, motivándonos a cambiar de estrategia, a buscar nuevos caminos y soluciones. En resumen, nos permite el desarrollo de una importante competencia emocional… la resiliencia. Tenemos entonces que, incorporar la Complejidad a los paradigmas educativos actuales, equivale a considerar un marco curricular que permita a los docentes utilizar estrategias pedagógicas flexibles, tanto en los contenidos, como en la evaluación. Que favorezcan el desarrollo del pensamiento creativo, a través de la estimulación integral del estudiante. Esto significa, incluir tanto los factores cognitivos, procedimentales, actitudinales y motivacionales;  así como también, el entorno social y cultural del educando. No debe considerarse como una propuesta excluyente, sino complementaria…

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