La formación de destrezas socioemocionales

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Según un estudio de la OCDE, Microsoft y la Sociedad Internacional de Tecnologías de la Educación, el 50% de las actividades de aprendizaje que los profesores proponen en clases no apuntan a enseñar habilidades blandas. Conversamos con María José Palmero Barros, Encargada Área Psicología de la Escuela de Educación de la Universidad del Desarrollo (UDD) sobre la importancia de educar en esas áreas a los futuros docentes. María José PalmeroNo solo los educadores deben buscar la forma de potenciar y desarrollar en sus alumnos las llamadas habilidades blandas o socioemocionales, también deben hacerlo las instituciones encargadas de formar a los nuevos profesores del país. Nos conto la académica de la UDD ¿Cree que las facultades de Pedagogía están conscientes de la importancia de desarrollar destrezas blandas en los estudiantes? Para nadie es un misterio que las habilidades blandas son esenciales para el quehacer docente de calidad, pero pienso que existe cierta resistencia a llamarlas así en el ámbito de la educación. Más bien, en las Facultades de Pedagogía se les llama competencias docentes, donde las habilidades blandas son parte de ellas, pero que no se abordan como se debiese. Sabemos que un educador de excelencia es aquel que maneja perfectamente los contenidos, pero que si no demuestra habilidades blandas, tales como asertividad, empatía, comunicación efectiva, paciencia, tolerancia, manejo de grupo, proactividad, respeto por los demás, compromiso y convivencia, no será capaz de lograr aprendizajes óptimos en sus estudiantes. ¿Cómo se evalúan ese tipo de destrezas? Si bien los instrumentos estandarizados a los que sometemos a nuestros estudiantes en las escuelas nos permiten conocer el logro alcanzado, realizar comparaciones y tomar decisiones pedagógicas y legislativas, estas pruebas no evalúan las habilidades blandas. Además, lamentablemente todos sabemos que lo que no se evalúa, no se trabaja. La crisis de la educación tiene que ver también con que el foco está puesto en los conocimientos conceptuales; en si nuestros niños, niñas y adolescentes “saben o no saben”. Vemos que la educación socioemocional, sexual y corporal no está contemplada. Y allí está el punto: no sólo porque el currículum no es suficientemente claro y concreto en qué y cómo debe abordarse, sino que nuestros profesores no han recibido formación al respecto. ¿Qué rol juegan los profesores? Desplegar habilidades blandas, implica un trabajo y desarrollo personal y justamente es esa la dificultad: No se puede desarrollar en los niños, niñas y adolescentes lo que los adultos no hemos implementado en nosotros mismos. Se puede hablar de pobreza sin ser pobre, de maternidad sin ser madre, pero no podemos desarrollar habilidades blandas en nuestros estudiantes si nosotros no contamos con aquello. La pregunta es si las Facultades de Educación están dispuestas a hacer que sus estudiantes se conecten consigo mismos, identifiquen sus necesidades y se desarrollen personalmente. Según los informes, pareciera que las carreras técnicas estarían preparando mejor a los alumnos en habilidades no cognitivas, ¿por qué? Porque en las carreras técnicas el currículum está diseñado por competencias, donde lo crucial es que el estudiante sepa qué hacer y cómo hacerlo. Cuando los programas no desarrollan suficientemente las habilidades procedimentales (el saber hacer), éstas se diluyen y los conocimientos conceptuales toman preponderancia. Los expertos señalan que más que cambios en el currículo, se requieren modificaciones en las prácticas pedagógicas. Creo que para comenzar a hacernos cargo de esta fundamental temática, el currículum sí debiera contemplarlas porque ayuda a los educadores a trabajar en ello y hacerse cargo de las falencias que cada uno tiene para lograr estos aprendizajes en los niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, necesariamente debe ser abordado por las casas de estudio que forman docentes.

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