Volver al pizarrón

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Marzo es la fecha en que los niños vuelven a clases. También es la fecha en que varios que dejaron por años la escuela, regresan. En el país donde la cobertura de la escolaridad supera el 95%, existen 89 mil niños que dejan de ir cada año al colegio, en muchos casos con la complicidad de sus familias. Romper esa dinámica sigue siendo una asignatura pendiente en Chile. pizarron Omar, de 18 años, dice entre risas que en marzo repetirá un ritual que no practicaba hace años: faltar el primer día de clases. Ex alumno del centro integral Ketrawe de Puente Alto, había pasado a primero medio cuando se convirtió en parte de los 89 mil jóvenes que, de acuerdo a datos del Mineduc, dejan cada año el colegio. Eso, hasta que llegó al centro. Ketrawe significa “tierra cultivable” . Es también el nombre de uno de los cientos de centros, fundaciones, ONGs y colegios que trabajan en la reinserción escolar en el país, buscando que estos alumnos vuelvan a estudiar y se reintegren al sistema educativo. Una realidad que Daniel Contreras, quien trabaja en el área de educación de Unicef Chile, conoce bien. -Un país que tiene muy alta cobertura escolar y que debe sentirse orgulloso de ello, tiene como contracara esto. De los 3 millones de niños y jóvenes chilenos que están dentro del sistema escolar obligatorio, una sexta parte -500 mil- presenta un atraso de uno o dos años. Eso, sin contar los 5,2 millones de adultos que no han terminado la escuela. En el caso de Omar, los actos de indisciplina, inasistencia y repetición llevaron a ver cerradas sus puertas en diversas escuelas. -Me echaron por inasistencia. En los colegios uno se desordena (…), mi mamá se movió tres meses el año pasado hasta que aquí me recibieron. Según la Superintendencia de Educación, entre enero y octubre del año pasado hubo 1.300 denuncias por cancelación de matrículas: un 9% fue por problemas económicos, otro 9% a causa de los apoderados, 19% por rendimiento y un contundente 63% por indisciplina. Para Jacqueline Muñoz, directora de una escuela de reinserción de la fundación Súmate del Hogar de Cristo, esas cifras no dan cuenta de toda la realidad. -El sistema es excluyente. Hay adultos que se hacen dueños de cosas que no lo son, que se burlan de los niños, como los profesores. Si les pregunto por qué los echaron, responden porque le pegaron al profesor. ¿Y por qué le pegaron? Responden “porque se reía de mí”. Los profesores les dicen cosas como “venga, venga él, el que no sabe nada”, y estos niños son rapiditos y reaccionan. No existe un perfil que defina a estos niños , pero hay historias que se repiten en sus biografías. La mayoría pertenece al quintil más bajo. Tienen problemas de conducta. Han repetido de curso dos, tres o más veces. Muestran retrasos de aprendizaje. Han sido víctimas de bullying . Están quienes dejaron el colegio por maternidad. Otros arrastran episodios de consumo de droga en el colegio. No faltan los expulsados por andar con armas, y hacen nata los que han sido víctimas de violencia o que incluso han sido expuestos a la prostitución infantil. Buscando el método “Al salir quiero tener un hijo y quiero ser futbolista y quiero tener a mi mamá como reynao reina (sic)”. El texto es de un alumno de Sergio, profesor de reinserción, quien hizo un ejercicio para que escribieran como eran sus vidas antes de volver al colegio y como se veían en el futuro. Cuesta encontrar “él método” exitoso para enseñar a los niños que se reinsertan. Debido a que salen del sistema, al volver se les tiene que reenseñar materias que deberían tener aprendidas. Hay que nivelarlos. Un niño que se retira en sexto básico y está fuera dos años, al retornar puede tener conocimientos de cuarto o incluso menos. Son pasadas las cinco de la tarde en la fundación León Bloy, y las apoderadas Verónica y Sofía están sentadas en la sala que generalmente pertenece a sus hijos. Las acompaña la terapeuta del recinto y uno de los hijos de Verónica, que dibuja en un rincón. Las apoderadas tienen talleres en el lugar, y la terapeuta les dice que harán un mantra, que será tejido con lana para dedicárselo a sus niños. El hijo de Verónica sale del rincón, le muestra un dibujo y ella lo felicita y lo premia con un beso. Sus dos hijos presentan retraso en el aprendizaje. Maltratados por sus compañeros en las escuelas especiales a las que iban, Verónica buscó otro lugar para ellos. Un concepto que repiten tanto expertos, directores como educadores es el de la “educación integral”. Hacer que las familias sean parte del proceso, que estén motivadas con los niños. Familias que, según los directores, pocas veces son las tradicionales y muchas veces cuesta que se interesen. Verónica termina de tejer. Tenía que trabajar todo el día, nunca antes había hecho cosas con lana, pero le agarró el ritmo. El taller para apoderados debería tener a cerca de 10 personas, pero al final solo Sofía y Verónica participaron. Sofía avanza rápido con la lana. Dice que todos los talleres para apoderados deberían ser así. A diferencia de ellas, muchas otras familias no creen que sea importante terminar los estudios. La directora Jacqueline Muñoz cree que este es el caso más grave, “porque ahí no tienes a un niño enfermo, sino que tienes a una familia enferma”. Gobernar es educar Hace dos años, los alumnos de Ketrawe querían tomarse el colegio y ser parte de las protestas estudiantiles. Marcelo Yáñez, educador del lugar, les dijo que no había problema, siempre que le dijeran por qué. Los niños se quedaron callados. -Me dijeron que querían solo porque salía en la tele. El último paseo del curso fue al Museo Interactivo Mirador.Aunque los profesores perdían a cada rato el rastro de sus alumnos, era fácil identificarlos. Los demás vestían uniforme; los de Ketrawe, no. Fue un día de diversión, un premio tras rendir los exámenes libres que determinarían si pasaban o no de curso. En el fondo, si tuvo efectividad la reinserción. No hay datos concretos sobre qué ocurre luego que un niño vuelve al sistema educativo, meta final de estos programas. Y mientras Axel Soto, profesor de la fundación León Bloy, sostiene que el Mineduc ha entregado una propuesta clara de políticas públicas para los niños que están fuera del sistema, el jefe de la División de Educación General del ministerio, Ricardo Evangelista, dice que si bien no se ha dado una respuesta adecuada, sí cree que se han hecho avances. De tener malos resultados en los exámenes libres, los alumnos tienen una oportunidad más en el año para pasar de curso. -Hay niños que vienen tan dañados, que es imposible prepararlos para esas pruebas -afirma Soto. La coordinadora del programa de reinserción de la fundación Súmate, Paola Pérez, cree que falta una modalidad educativa para la reinserción, que son vistas como cualquier otra escuela. La entidad tendrá listo en marzo un primer informe de seguimiento a sus alumnos, para ver la efectividad del programa años después de que salieron de la fundación. Los jóvenes de Ketrawe celebraron una graduación simbólica, pasaran o no de curso. Los educadores querían que estuvieran felices de haber vuelto a estudiar. Algunos alumnos dijeron que no creían que pasarían, que les iría mal. Semanas después, la celebración fue real: aprobó el 100% del curso, y ahora, con marzo en el horizonte, los ya ex alumnos de Ketrawe están a días de retomar algo que habían dejado hace tiempo. Fuente: El Mercurio

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