Aníbal Vial Echeverría: ¿Cómo mejorar los resultados educativos?

0
5

“…es un hecho que la sala de clases compite hoy con otros ‘educadores’; por de pronto tres pantallas: la TV, el celular, internet…”.   Aníbal Vial Echeverría

educaciónLa pregunta me la hizo un periodista cuando asistía a un seminario sobre educación -focalizado en la educación técnica-, donde precisamente se hablaba de este tema, en Antofagasta. Dicha pregunta contenía un breve y sugerente preámbulo, que insinuaba cierto escepticismo y, a mi entender, un cierto tedio: por favor no me hable de financiamiento, gratuidad, rol del Estado; dejemos de lado estos problemas estructurales, sin duda importantes, pero pongamos el foco donde se debe: hablemos más de la sala de clases, del lugar donde el cambio se produce.

La primera reacción a este preámbulo fue muy favorable, un sentimiento -como quien dice- de que ya está bueno de mirar el asunto nada más como un problema puramente económico o político, que ya basta de diluir la respuesta en vaguedades estructurales, que ya es hora de que encaremos el tema en su naturaleza más propia, en toda su complejidad, de empeñarnos por levantar la cabeza, poner luces más altas.

Alegra que en este sentido, de la pregunta acerca de qué hacer en educación, hayamos podido leer estas semanas algunas sugerentes cartas y columnas publicadas en “El Mercurio”.

No cabe duda, la sala de clases es -o puede ser- un lugar muy relevante de la educación, es donde “se pasa la materia”. Pero es un hecho que la sala de clases compite hoy con otros “educadores”; por de pronto tres pantallas: la TV, el celular, internet. ¿Puede hoy un profesor competir con estos medios que ocupan seis, hasta siete horas de un día de cualquier escolar? ¿Es lo que ocurre en la sala de clases más influyente que estos medios al educar? ¿Cómo podemos articular, alinear, estos fascinantes y poderosos medios con la tarea propia de la sala de clases?

Si el profesor no advierte que su clase compite con estas pantallas, que su clase debe ser tan interactiva, tan rápida y animada como, por ejemplo, los programas que se ofrecen en la TV, ese profesor claramente no está bien enfocado. Técnicamente hablando, este es el modelo, porque así está educada la sensibilidad de nuestros niños, este ha de ser el referente; para lograr conquistar su atención, hay que apelar simultáneamente a multimedios, con muchos recursos, de comunicación, de apoyo mediático para la interactividad, la integración, muy dinámicos.

La clase debe ser un buen espectáculo. Una buena clase efectivamente exige hoy muchos recursos, en esto hay que poner el foco. En esta línea es muy interesante lo que señaló el ex ministro de Educación José Pedro Arellano en este diario hace unas semanas acerca de las ofertas educacionales “gratuitas” que están apareciendo: “Cada clase está comenzando a ser preparada al detalle, como cuando se filma una película de alta calidad”. Hay efectivamente una revolución en marcha y debemos estar muy atentos a ella.

Sin perjuicio de ello, hay una educadora más importante que la sala de clases y los medios de comunicación, que es la primera, la más genuina proveedora de educación prebásica, preescolar, básica, como quiera llamársela: nos referimos obviamente a la familia, el hogar. Si la educación falla en esta instancia, todo lo que se haga en otros niveles tiene un sentido muy debilitado. Hay pues que poner aquí también otro gran foco, en la familia, el hogar. Y especialmente en la madre; ella misma “es” la sala de clases durante nueve meses, y asimismo en los tres primeros años del niño, que son determinantes.

Ojalá que la política o la economía, o la calle, no nos impidan ver el bosque. Lo que está pasando en la educación en el mundo, en Chile también -los jóvenes lo han visto bien-, es muy revolucionario. Es de esperar que sepamos estar a la altura de eso que está pasando, que veamos con claridad que si nos proponemos avanzar en lo relativo a mejorar nuestro crecimiento como país, el genuino -esto es, si nos proponemos de verdad agregarle valor a nuestro país-, son estas vías, exclusivas, las que debemos transitar: la sala de clases, los medios de comunicación, la familia, el hogar, las madres; y esto es lo que no debemos descuidar; más aún, esto es lo que más debemos cuidar.

Fuente: El Mercurio

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here