CRITERIOS PARA EVALUAR LA METODOLOGÍA OFICIAL DE CLASIFICACIÓN DE ESCUELAS

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Estos criterios siguen la mejor evidencia internacional y nos permiten evaluar si la metodología de ordenación de escuelas propuesta por la Agencia de la Calidad permiten asegurar una responsabilización justa de los establecimientos escolares –sostienen los investigadores Ernesto San Martín y Alejandro Carrasco, en publicación del Centro de Políticas Públicas UC.

Una investigación que profundiza en el nuevo ordenamiento establecido por la Agencia de Calidad de la Educación y advierte sobre la necesidad de ajustar algunas variables metodológicas y legales antes de la implementación del sistema de aseguramiento de la calidad que se discute en Chile fue publicada en el libro  “Propuestas para Chile”, del Concurso de  Políticas Públicas 2013 de la UC.

El estudio, elaborado por los investigadores del CEPPE Ernesto San Martín, de la Facultad de Matemáticas y Educación, y Alejandro Carrasco, subdirector académico del centro y también profesor de la Facultad de Educación UC, explica que la discusión se centra en el  concepto de escuela efectiva en un sistema de rendición de cuentas, y que el requerimiento básico es responsabilizar justamente a la escuela por aquello de lo cual es responsable, y no por aquello que no está a su alcance, como el error idiosincrático.

Clasi interior 2El nombre del capítulo es “Criterios para evaluar la metodología oficial de clasificación de escuelas: ¿un asunto técnico o conceptual?” y  en él  los autores señalan que frente a los nuevos sistemas de rendición de cuentas que consisten en responsabilizar a las escuelas por los logros educativos, resulta urgente distinguir entre escuelas inefectivas y efectivas.  Las primeras, luego de cuatro veces clasificadas como insuficientes, arriesgan su cierre, mientras que las segundas podrán conformar Asistencias Técnicas Educativas, de modo de transferir sus prácticas educativas exitosas al resto del sistema escolar, recuerdan.

Por lo tanto, de lo que se trata es de establecer una metodología estadística de clasificación, desafío que aborda justamente la investigación con el ánimo de “evaluar si una metodología de ordenación de escuelas asegura una responsabilización justa de las mismas”.

Después de describir las diferentes etapas del desarrollo de la investigación en efectividad escolar, los investigadores enumeran  dichos criterios básicos, con el objetivo final de establecer un modelamiento general que satisfagas tanto los requerimientos de la legislación, como el aseguramiento de una responsabilización justa de las escuelas.

La legislación vigente parte de la idea de que “la identificación más nítida de logros de aprendizajes, la presión por obtenerlos, y la fijación de consecuencias a su incumplimiento, constituirían un tipo de reforma educativa de mayor eficacia en términos de calidad educacional”.

Agencia de la Calidad

El mecanismo central de la Agencia para promover su lógica de acción es la Ordenación de Escuelas, cuyo insumo esencial son los resultados académicos que recoge el SIMCE, así como otros indicadores de calidad educativa.

Clasi interior 1-La pregunta que tanto la Agencia como cualquier ciudadano responsable deben plantearse remite a la relación que se establece entre el texto de la legislación y la propuesta metodológica estadística de ordenación de escuelas –sostiene el artículo.

Los autores advierten que por primera vez la sanción asociada al incumplimiento puede llegar al cierre de un establecimiento.  “Mientras en un esquema de vouchers el cierre es confiando a la operación espontánea y la autorregulación de los mercados, en el actual esquema el cierre por el contrario es una atribución institucionalizada y dirigida por el Estado, que introduciendo mayores dosis de control, quita autonomía al sistema escolar y devuelve el control al centro del sistema.  Es el paso de un sistema de accountability ejercido por parte de las familias, a otro en manos de un Estado que controla a la distancia” ilustran.

Carrasco y San Martín proyectan que dadas las altas consecuencias que enfrentarán las escuelas, y que estarán determinadas por su ordenación o posición relativa en el conjunto, “sería conceptual y metodológicamente erróneo, a la vez que socialmente inequitativo, cerrar escuelas SEP por incumplimiento de metas SIMCE desajustadas”.

Se trata, en el fondo, de que las escuelas se hagan responsables de lo que está en sus manos controlar, pero no de aquellos factores sobre los cuales no deberían ser juzgadas, explican los académicos.  “Es necesario que el Estado le asegure a los actores del sistema educacional que la metodología de ordenación estará asociada a una responsabilización justa. Es decir, que permita catalogar a las escuelas estrictamente respecto a todo lo cual ellas son responsables, considerando el conjunto de aspectos no educacionales que también explican los resultados educacionales.

-El output debe tener sentido educacional, es decir, uno que permita identificar aprendizajes o logros nítidos, no superpuestos. En efecto, toda la discusión de efectividad escolar desarrollada anteriormente tiene como fundamento un determinado output, con respecto al cual se definen la efectividad de una escuela, los residuos idiosincráticos, y los puntajes corregidos. b. La efectividad de una escuela corresponde a uno de los inputs que producen dicho output. Este input no contiene información que caiga fuera del control de la escuela –establece el estudio.

Al margen de sus atributos individuales, el efecto escuela debe fijarse sólo en lo que tienen en común los estudiantes por el hecho de pertenecer a una misma escuela, caracteriza.

Los investigadores advierten, asimismo, que de acuerdo a la ley, la metodología de ordenación aprobada por la Agencia se podrá revisar sólo con posterioridad a los cuatro años de su aprobación por parte del Ministerio de Educación, y tramitada por la Contraloría General de la República. Lo ideal, plantean, es que la entrada en vigencia de la ordenación de escuelas sea considerada como una marcha blanca no vinculante, con el propósito de perfeccionar la metodología.

Libro de Políticas Públicas

El capítulo forma parte del texto “Propuestas para Chile”, del Concurso de  Políticas Públicas 2013 de la UC, que fue presentado el 13 de enero en la Sala Colorada del Centro de Extensión UC.

Las propuestas son el resultado de nueve trabajos multidisciplinarios a cargo de académicos de la UC en materias como salud, medio ambiente y políticas  de infancia, entre otras.

Desde el  2006, en el marco del Concurso de Políticas Públicas UC -organizado por el Centro de Políticas Públicas UC- se han desarrollado 81 propuestas de políticas públicas. En la octava versión del Concurso se realizaron propuestas concretas acorde a los desafíos que enfrenta actualmente el país en materia de educación, políticas de infancia, salud, participación ciudadana, medio ambiente, aguas y cuarto sector.

En el lanzamiento del libro, el Prorrector Guillermo Marshall destacó que “el concurso es un fiel reflejo del compromiso de nuestros investigadores de colaborar con la tarea de contribuir al desarrollo del país”. Además, agradeció a las instituciones públicas que apoyan el concurso, pues “sin su valioso aporte esto no sería posible”.

Revise el libro pinchando aquí

Fuente: http://www.ceppe.cl/

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