Mario Waissbluth: “La gratuidad total e inmediata en Ed. Superior es virtualmente imposible”

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El coordinador nacional de Educación 2020 se refirió a la factibilidad de concretar la ambiciosa reforma educacional de Bachelet. Además, Waissbluth pidió no prejuzgar al ministro y subsecretaria que comenzarán sus labores el 11 de marzo próximo.

Michelle Bachelet y ComitŽ Ejecutivo de Educaci—n 2020Es uno de los investigadores más respetados en cuanto a educación. Por esa razón, días antes de que Michelle Bachelet diera a conocer el gabinete de ministros de su próxima administración, el nombre de Mario Waissbluth, coordinador nacional de Educación 2020, rondaba como los favoritos entre expertos y los movimientos sociales para encabezar la secretaría de Educación.

Sin embargo, la Presidenta electa optó por un político y no por un técnico para conducir su ambiciosa reforma educacional. Hoy, desde su tribuna, dice que no es el momento de hacer prejuicios sobre el próximo gobierno y “sugiere” a todos calmar los ánimos para discutir la reforma educacional que se viene.

En esta entrevista, Waissbluth habla de la gratuidad en la educación que propone Bachelet y de qué tan factible es concretarla, teniendo en cuenta la reforma tributaria que prontamente entrará al Congreso para su discusión.

En una columna, ayer, pidió darle una tregua al gobierno entrante. ¿Tiene fe en que se pueda cumplir el programa que propuso Bachelet en Educación? Es bastante ambicioso y un cambio radical. 

Este programa, resumido en pocas páginas y algo que no todos han leído, representa la más profunda reforma del Estado en 30 años, y la comparto a plenitud. Sin embargo, va a estar plagada de obstáculos y restricciones políticas, ideológicas, técnicas y financieras. Es por ello que es imprescindible que todos esperemos a ver las primeras propuestas que hagan antes de emitir prejuicios.

La Confech, secundarios y ex dirigentes dicen que con estas designaciones el programa, que muchos de ellos apoyaron, se pone cuesta arriba. ¿Comparte esa visión? 

Lo reitero: no creo que sea el momento de emitir prejuicios ni pre asignar intenciones.

¿Pero no hay una dicotomía entre recoger las propuestas del movimiento estudiantil, de la calle, y poner a la cabeza a personas que no están precisamente en esa línea? 

Esa respuesta significaría presuponer intenciones respecto a lo que planean hacer Eyzaguirre y Peirano. Por ahora, me quedo con la clarificación presidencial: ellos están aquí para hacer cumplir un programa.

¿Cómo evalúa el nombre de Nicolás Eyzaguirre en Educación? Es economista y no tiene mucha experiencia en el área. 

No es política de Educación 2020 emitir opiniones sobre personas, sino sobre sus gestiones concretas. Así lo hemos hecho con los 5 ministros anteriores con los que nos ha tocado coexistir. Sin embargo, Eyzaguirre como ex ministro de Hacienda, tuvo que ver y visar todos los proyectos de ley en Educación, por lo que no es ningún recién llegado al tema.

Él fue uno de los firmantes del CAE. ¿Eso no lo invalida para impulsar el fin del lucro y la educación gratuita? 

No vamos a encontrar casi ningún ex ministro, ex funcionario, o parlamentario de la Concertación a quien, en retrospectiva, no se le pueda poner en la picota por acciones u omisiones en educación, comenzando por “mirar para el lado” cuando se anunciaban las compraventas de universidades supuestamente sin fines de lucro, o haber puesto en marcha y mantenido el financiamiento compartido. Eran otros momentos históricos. Miremos para adelante y esperemos las primeras medidas.

Lo mismo con Claudia Peirano. ¿Es cuestionable lo que dijo en el pasado respecto a la gratuidad y haber hecho asesorías a colegios?

Démosle el beneficio de la duda, es mi amiga, y es una persona técnica y moralmente impecable. Pero es imprescindible que ella salga pronto a hablar por sí misma sobre su pensamiento en materia de política educativa y sobre sus labores previas de consultoría.

Más allá de los cuestionamientos que se le hagan, ¿es un buen nombre? 

No haremos prejuicios positivos ni negativos sobre ministros o subsecretarios antes de ver sus acciones concretas.

Hubo muchas críticas de parte de Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Gabriel Boric. ¿Son injustas, una exageración? 

Los estudiantes han sido injustamente tratados de “narcisos” e “inútiles subversivos”. Yo respeto muchísimo al movimiento estudiantil, pues sin ellos probablemente no tendríamos esta mega reforma en marcha. Ellos juegan su rol. Pero le sugiero a ellos, y a todos los actores, que de aquí a Marzo o Abril, es preferible esperar, discutir las reformas con serenidad, solucionar las discrepancias por la ruta democrática, sin violencia, y abstenernos de caer en las descalificaciones a las que desgraciadamente nos han acostumbrado todos los sectores políticos, las redes sociales y los medios .

¿Gratuidad total?

En abril de 2013, Waissbluth y su equipo entregaron a todos los candidatos una propuesta en materia educacional que, dice orgulloso, se ”refleja casi íntegramente en el programa de gobierno” que presentó la Presidenta electa.

En el pasado dijo que no se puede dar gratuidad sin una lenta gradualidad. ¿Mantiene esa postura bajo este nuevo escenario? 

Lo dije en el 2011 y lo propuso Educación 2020 en abril. Creo en la educación superior como derecho social, pero hay numerosas razones, no sólo financieras, sino también técnicas, para que la gratuidad total e inmediata en educación superior sea virtualmente imposible.

¿Como cuáles razones? 

Más allá de la eventual disponibilidad de recursos financieros: en primer lugar, de 17 mil programas diferentes que hoy existen en educación superior, cifra por cierto desorbitada, menos del 25% está acreditado. En muchos casos dudosamente. Supongo que no le daremos gratuidad a estudiantes de carreras no acreditadas, de dudosa calidad. ¿Cuánto tiempo tomará enderezar esta situación?

Por otro lado, la mayoría de los IP y CFT tienen fines de lucro. El programa de Bachelet establece que sólo habrá gratuidad para entidades sin fines de lucro. ¿Cuánto tiempo tomará ordenar esa situación? Algo que debe ocurrir necesariamente de manera gradual. En tercer lugar, hay un abismo de dinero entre los aranceles de referencia y los reales, que en el caso de las universidades tradicionales se va en buena medida a investigación. Tomará mucho tiempo ordenar esa situación.

¿Comparte todo el programa? Es un cambio brusco a lo que se ha hecho en los últimos 30 años en Chile.

Educación 2020 publicó en abril y entregó a todos los candidatos su propuesta ‘La Reforma Educativa que Chile Necesita’. Estamos muy orgullosos y contentos de verla reflejada casi íntegramente en el programa de gobierno”.

En los primeros 100 días de Gobierno se presentará la reforma tributaria. Según los cálculos de Educación 2020, ¿en cuánto sería ideal que quedaran los impuestos para la gratuidad total?

Si uno hace el cálculo de todos los derechos sociales que hay que abordar, comenzando por preescolar, escolar, carrera docente, educación pública, salud primaria, pensiones, y gratuidad total en educación superior, estimo que eso representa un aumento de tributación del 20% al 26% del PIB. Sin ser economista, no creo que se pueda materializar ese aumento de un día para el otro sin introducir desequilibrios macroeconómicos mayores.

En Finlandia es cerca del 40%. ¿Es imposible hacer ese tipo de transformaciones en Chile?

El promedio de carga tributaria de la OCDE anda en el ordsen de 30%. Es una inevitabilidad histórica que, a medida que aumente el PIB per capita, la carga tributaria aumente. Esto ha ocurrido en todo el mundo capitalista. La gran pregunta se refiere al ritmo posible de ese avance. Pero reitero, las limitaciones a la gratuidad total en educación superior no son únicamente de orden financiero.

Fuente: El Dínamo

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