La literatura se vuelve excusa para jugar a ser artistas

0
4

Vincular textos con representaciones teatrales, música y obras plásticas ayuda a ir desentrañando las historias que se esconden detrás de esos libros que en un principio parecen difíciles.   Margherita Cordano F.

entrMucha crítica y poca acción. Así resume Doris Sommer la razón por la que decidió que dar cátedras entre cuatro paredes no era suficiente desafío para ella.

“Enseño hace muchos años literatura latinoamericana en la Universidad de Harvard. Me encanta, pero hubo una época en que me empecé a frustrar, a sentirme cohibida y prácticamente ahogada por la cultura de pesimismo que desarrollamos en los departamentos de Filosofía y Letras. Normalmente tomábamos una situación, se analizaba, se criticaba, se volvía a analizar y luego nuevamente a criticar. Y aunque nos dábamos cuenta de cuáles eran los problemas, no nos parecía pertinente especular sobre respuestas o posibles intervenciones”, explica en un español que pocas veces deja entrever su origen estadounidense.

Fue esa encrucijada la que llevó a la académica -especialista en Literatura y Lenguas Romances de la prestigiosa universidad de EE.UU.- a formar hace doce años el programa Agentes Culturales. La iniciativa, que busca ser un enlace entre el aprendizaje académico y el compromiso cívico, tiene entre sus premisas que aquello que se estudia en la sala de clases también tenga asidero fuera de ella. Así, por ejemplo, ante el problema de contar con un alto número de estudiantes desencantados con los libros, los Agentes Culturales de Harvard proponen transformar las novelas en una excusa para jugar y pasarlo bien.

Para ello se enfocan, a través del proyecto Pre-Textos, en ligar la literatura con representaciones artísticas. El programa consiste en sesiones donde se trabaja con profesores, alumnos y apoderados en acercar la lectura de forma más lúdica: además de leer un libro, este sirve como materia prima para imaginar y crear esculturas de personajes, transformar monólogos en canciones de rap y bailar al ritmo de música inspirada en aquello que está escrito.

“Los talleres pueden durar una semana y consisten en reconocer que eso que en un principio se ve difícil, como un texto de Borges o uno de Shakespeare, no es impedimento para entender. Que sea un desafío puede volverlo aún más entretenido”, indica Sommer.

El trabajo se realiza entre compañeros. “El primer día de sesión se suelen recoger materiales desechados, como un cartón, que sirve para hacer portadas de libros, mientras que una persona con buena voz lee el texto en voz alta. Cada uno va interpretando y después se discute qué entendimos y por qué decidimos hacer eso que finalmente hicimos”.

Cuestionar

Así lo explicó a los distintos actores que participaron en las sesiones de Pre-Textos que ofreció durante su visita a Chile, invitada por la Fundación Educacional Oportunidad. Aquí compartió con educadoras que forman parte del programa Un Buen Comienzo, iniciativa que busca mejorar la calidad de la educación inicial en sectores vulnerables del país.

La intervención temprana en este caso no es menor. Según cifras de Fundación La Fuente, en Chile solo tres de cada 10 niños de sexto básico cree que un libro es un buen regalo de cumpleaños. La misma cantidad de estudiantes, en el mismo nivel, dicen que les gusta leer, pero que no encuentran textos que verdaderamente les interesen.

“Tienen que saber que después de escuchar cualquier texto, es normal cuestionarse. No tenemos que entender todo; al revés, no entender nos permite hacer más preguntas”, dice la académica.

“Después de eso es bueno que los participantes especulen sobre las respuestas por escrito en unos papeles que enseguida se pueden colgar en ganchitos, como ropa en un tendedero. En Brasil, de donde viene la idea, eso se llama literatura de cordel”. La posibilidad de leer las ideas de cada persona respecto de lo escrito permite ir resolviendo dudas entre todos.

No es la única idea de los talleres: Sommer sugiere que cada persona, según su cultura y preferencias, escoja qué actividades le gustaría hacer. Entre las que propone están las estatuas humanas, pinturas y danza que tomen como base figuras literarias, además de las recetas culinarias inspiradas en la trama de una novela.

 Resultados tempranos

El proyecto Pre-Textos, que vincula la literatura con el arte, no discrimina entre edades, indica Doris Sommer. De ahí que Juliana Antola Porto, neuróloga infantil brasileña -actualmente cursando un doctorado en el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas del Hospital del Niño de la Universidad de Harvard-, decidiera involucrarse y conocer más de los efectos de la iniciativa sobre los preescolares. “Su manera de ver el mundo es jugando. Eso lo logran con estímulos perceptivos diferentes, que es justamente el enfoque de Pre-Textos”, explicó durante su visita a Chile, donde participó de las distintas actividades organizadas por la Fundación Educacional Oportunidad.

“Veo la iniciativa como una herramienta muy poderosa en el sentido de que también permite una dinámica que potencia lo socioemocional muy bien: tienes que escuchar al otro, tomar turnos y compartir tu trabajo”, indica.

Fuente: El Mercurio

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here