Los profesores debemos tomar conciencia del impacto de las tecnologías

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Por Francisca Maira Gajardo, Directora Ejecutiva de la Fundación QuéVeo.

I+DMucho se habla del impacto social y personal del uso de las TIC. Tanto es así que este fenómeno constituye una de las dimensiones que recoge el Simce TIC en la dimensión ética e Impacto social. Si bien es indudable que las tecnologías tienen consecuencias en la vida de las personas, es importante que como profesores nos situemos en una posición proactiva y crítica al respecto.

¿Qué quiere decir esto? Que muchos de nosotros creemos que la omnipresencia de las pantallas y la afición de las nuevas generaciones constituyen una batalla perdida; que las consecuencias son siempre negativas y, de este modo, observamos de brazos cruzados las nuevas prácticas que niños y adolescentes van asumiendo. De alguna manera, con esta actitud confirmamos la idea de Mc Luhan de que las tecnologías nos determinan: definen nuestra cultura, definen nuestra forma de pensar (y hasta de sentir), y desde luego nuestras formas de interacción. Sin embargo, nos olvidamos de una cuestión fundamental: el ejercicio de la libertad humana.

En el modelo que como Fundación adoptamos, Tus 10 Comportamientos Digitales, iniciativa colombiana impulsada por el gobierno, la empresa y la sociedad civil de ese país, la libertad es uno de los comportamientos fundamentales en la era digital. Este valor se traduce como la capacidad que tenemos los seres humanos de elegir nuestro grado de participación en ambientes tecnológicos, es decir, de seleccionar voluntariamente el grado de privacidad con que exponemos nuestra imagen en internet; nosotros elegimos la huella digital que construimos, las páginas que visitamos, las redes que frecuentamos, etc.

Es cierto que cuando estamos frente a internet, todos partimos en igualdad de condiciones: todos somos seres anónimos y desde esa condición comenzamos a construir nuestra identidad con los contenidos que subimos, las imágenes que elegimos, las páginas que visitamos, etc.

Frente a una pantalla, son nuestros perfiles de usuario, claves y contraseñas los que funcionan como mecanismos de autentificación que le permiten a una máquina reconocernos. He ahí la importancia del cuidado de estos elementos, pues son los que definen nuestra identidad y funcionan como llave de acceso.

¿Acaso no ejercemos nuestra libertad cuando decidimos crear contraseñas seguras, elegir el grado de privacidad de nuestra información en una red social o cuando adherimos a ciertas causas sociales y no a otras que nos conmueven y resuenan con nuestros más íntimos valores? Vista así, la libertad supone una toma de conciencia, un momento para salir de la transparencia, del mero fluir de nuestro comportamiento digital, para elegir qué valores voy a ejercer frente a una pantalla. De este modo, el impacto no es solo unidireccional. Así como las tecnologías generan consecuencias en la vida de las personas, también las personas podemos impactar positivamente a las tecnologías.

Fuente: Grupo Educar

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