Con sencillas técnicas, los padres pueden convertirse en los mejores cuentacuentos

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Ponerles voces a los personajes, hacerles preguntas a los hijos sobre la historia y volver la actividad una rutina diaria permite unir a la familia, mejora el lenguaje de los niños y los hace mejores lectores en el futuro, dicen los especialistas.   AMALIA TORRES

PADRESInés Argandoña tiene solo cuatro años, pero hay cosas que tiene claras. Una de esas certezas es el título de su libro favorito. Tanto le gusta “La Caperucita Roja”, que su papá, Gonzalo Argandoña, se lo lee cada noche antes de acostarse. Otras veces, ella misma lo “lee”, o más bien lo hojea, y se cuenta a sí misma la historia, como la ha escuchado tantas veces, guiándose por las ilustraciones que hay en las páginas.

“Desde que eran pequeños les hemos leído a nuestros hijos Inés y Lucas. Los dos trabajamos, pero la lectura al final del día es una rutina antes de irse a la cama. Así tienen tiempo de ir bajando las revoluciones y podemos compartir un rato juntos”, dice Gonzalo.

Para ganar la atención de sus hijos, Gonzalo sabe que debe esforzase. “No somos actores, pero tratamos de contar los cuentos con entusiasmo, entonación, intención, cambiando la voz, haciéndolo entretenido para ellos, pero también para nosotros”.

Adoptar una voz de ogro, gruñir como dinosaurio o leer con tono de princesa encantada puede hacer una gran diferencia.

“Las distinciones de voces son importantes no solo porque lo hace más entretenido, también ayuda a los niños. La narración de un cuento es compleja: está la voz que narra, y de repente hablan los personajes. Entonces es relevante para la comprensión del niño. Pero lo más importante es que no se necesita ser un especialista para lograrlo. Basta con atreverse un poco a personificar”, dice Alejandra Meneses, profesora del departamento de Didáctica de la Facultad de Educación de la Universidad Católica.

Otra clave para captar su atención es interactuar con el hijo. “No es solo leerle, es ir haciendo preguntas para que el niño vaya aportando qué está comprendiendo de lo que escucha y de las imágenes que ve”.

Érase una vez

Para motivar a los niños, la elección de libros es clave. Gonzalo, por ejemplo, sabe que “La Caperucita Roja” es para Inés y que a Lucas (5), en cambio, le gusta “Los Maximonstruos”.

“Que los niños puedan elegir el libro que quieran está asociado a un mayor gusto por la lectura”, dice Pelusa Orellana, decana de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes.

Con ella coincide Meneses: “Ahí los padres pueden ver cuánto conocen a sus hijos, entendiendo las temáticas que les interesan. Pero es importante también entender que no les guste un libro. Es como con los adultos, hay libros que comenzamos, no nos enganchan y nos cambiamos a otro”. Aprovechar las tabletas, donde se pueden descargar varios cuentos puede ser una buena alternativa para contar con material variado.

Unir a la familia y conocer los gustos de los niños no son los únicos beneficios de leerles cuentos.

“Cuando los padres leen o les cuentan historias a los hijos, los ayuda en su desarrollo académico. Hacerlo los ayuda a entender el lenguaje, desarrollar un vocabulario más variado y les hace más sencillo comenzar a leer y escribir”, explica a “El Mercurio” Delanna Reed, del programa Cuentacuentos de la Universidad Estatal East Tennessee (EE.UU.).

A eso, añade Reed, se suma la interiorización de valores. “Las historias son mucho mejores enseñándoles valores y comportamientos adecuados a los niños que simplemente decirles cómo tienen que comportarse. Los cuentos muestran los resultados que tienen las buenas y malas elecciones en un personaje”.

Lograr todas estas ganancias no requiere más de pocos minutos diarios, asegura Pelusa Orellana. “Entiendo que muchas veces los papás llegamos cansados, pero 5 o 10 minutos son fundamentales, sobre todo en la educación preescolar, donde se sienta la base del lenguaje oral”.

 Profesionales

Varias universidades tienen programas de cuentacuentos. La Universidad Estatal East Tennessee (EE.UU.), por ejemplo, tiene desde 1989 un programa de Máster dedicado a este arte. Por su parte, la Red Internacional de Cuentacuentos ( www.cuentacuentos.eu ) reúne a más de mil profesionales de 50 países.

 

Fuente: El Mercurio

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