Christine Woodrow: “Los papás tienen miedo de no saber traspasar conocimientos”

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Todo currículum orientado a jardines infantiles debe incluir sugerencias que ayuden a los padres a dar una mano a los profesores, opina esta investigadora de la Universidad de Western Sydney, en Australia.  

M. Cordano

padresCuando a Christine Woodrow se le pregunta por su trabajo en distintos jardines infantiles del norte de Chile, su respuesta es rápida. “Tienen ideas buenas, pero muchas de las iniciativas que se están aplicando se pierden porque no hay refuerzo de parte de las familias. He notado que los papás tienen miedo de no saber traspasar conocimientos a sus hijos”, explica convencida.

Los apoderados a los que hace referencia pertenecen a comunidades de escasos recursos en las zonas de Antofagasta, Calama y Tocopilla, lugares en los que ha estado de visita durante los últimos cinco años, con apoyo de la Junta Nacional de Jardines Infantiles. Allí la académica de la Universidad de Western Sydney en Australia, nombrada por el gobierno de su país para presidir un consejo a favor del desarrollo de políticas orientadas a la educación inicial, se ha dedicado a conversar con familias para explicarles que cualquiera tiene la capacidad de motivar a sus hijos a estudiar y superarse. “Incluso aquellas personas de origen social bajo o que se manejan poco con una materia”.

Invitada a principios de mes por la Fundación Minera Escondida a participar en el Segundo Congreso Internacional “Educación infantil como un derecho: Avances, desafíos y dilemas” -seminario que se llevó a cabo en la Universidad Diego Portales-, Woodrow aprovechó la instancia para comentar más de su trabajo con niños chilenos y cómo este se relaciona con las sugerencias que entregó para modelar el currículum de primera infancia en Australia.

Deseos

“Salir a pasear, cocinar y hasta celebrar cumpleaños es una forma de hacer que los niños aprendan. Se puede, por ejemplo, planificar con ellos qué cosas se necesitan comprar para cada ocasión”. Así, a los más chicos se les motiva a estar constantemente usando su cabeza, sin la necesidad de exponer a los papás a situaciones donde se requiere de cuadernos o cálculos complejos.

Asimismo, la académica explica que es muy importante que los padres traspasen sus deseos a sus hijos.

“Ciertamente, una de las estrategias del currículum de los niños es involucrar a las familias. Sugerimos que en los jardines se creen árboles de deseos, donde a los papás se les invite a poner una hoja en la que esté escrito lo que esperan de sus hijos. Pueden hablar del futuro inmediato o de lo que esperan de ellos en unos años. Es fundamental enseñarles a todos a pensar en grande”.

La sugerencia que Woodrow ha entregado tanto en Australia como en Chile es que después de esta actividad, las educadoras de párvulos lean estos deseos y trabajen en pos de ellos en clases. Al mismo tiempo, para definir mejor qué cosas se esperan de los alumnos en la casa y en los establecimientos educacionales, Woodrow también propone que los profesores creen “cafés literarios”.

En ellos se invita a los papás a conversar de lo que esperan del jardín, pero sin la formalidad de una reunión de apoderados, que en muchos casos también asusta a algunos.

La última recomendación es crear bitácoras donde se anote qué cosas se trabajaron en clases. “Después se lleva a la casa para que los papás la vean y complementen. Los estudios muestran que es una actividad simple, pero muy poderosa, porque involucras a todos y les das a los apoderados la confianza de indicar qué tal les parecen las cosas”.

Fuente: El Mercurio

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