“Victimaria escuela”

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por Ariel Meza - Servicio PaísLa educación y educar es el lema más utilizado por los establecimientos educacionales como parte de su esencia educativa.  No obstante, han optado por desconocer en la praxis este espíritu, y han deformado su significado, reemplazando el valor único de la educación mediante los resultados de instrumentos que validan esta forma (Ilegítima) de educar (Simce y PSU). Por lo tanto, la educación adquiere matices segregadores y limita su carácter a una resultadista mirada. Las escuelas han olvidado que en sus aulas se encuentran personas y no sujetos , y  a su vez la escuela, no es un espacio sino un lugar pero que actualmente se transformaron en sitios cercados, protegidos y hasta privados, donde no podemos todos acceder, por lo tanto su valor inmaterial, el conocimiento, se le otorga un valor económico (acceso limitado). De esto la escuela se encarceló y no ha sido capaz de reconocer esta innegable verdad. Cuanto tienes, cuanto y como te educan. La escuela es y debe ser una herramienta de transformación social (No de deformación), cultural y científica, en ella se deposita la construcción de habilidades que fomenten el valor humano y propio de la vida que es formar personas capaces de comprender la realidad social, pero realiza todo lo contrario: las escuelas se han viciado de un monopolio educativo-formal que no da cabida a la no formal, porque la valoriza (mercado) y no representa una amenaza para ella. En este monopolio del  cual todos debemos ingresar no nos valora como personas, ya que claramente en este sistema segregador, somos muchos los clientes insatisfechos, y efectivamente la escuela no atrae a los consumidores porque no lo necesita, porque es mayoritariamente única en su acceso (Gratuidad) y solo absorbe a personas. Además  tampoco es capaz de ofrecer a estos clientes obligados una alternativa de desarrollo que resalte los talentos y capacidades de sus clientes, al contrario y nuevamente falla en su “Esencia discursiva”. “Educamos con calidad”, ¿Resultados? Desde mi rol como profesional de la educación, no tengo el deber de insertarme en esta estructura educacional asistencialista, segregadora, inoperante, homogeneizadora, discriminadora, inmoral y antiética del valor puro de esta esencia. Aquí el problema no es el lucro ni las ganancias, el problema es que está concebido en un modelo económico perverso y en la cual la escuela, la estructura y sus progenitores replican y defienden a muerte, matando epistemológicamente  su labor única, educar. Este modelo no habita donde se construye, esta escuela no cohabita con sus habitantes y por ultimo no tiene el interés de generar trascendencia en quienes consumen de sus aulas. No construye personas ni identidad local. Hoy reflexiono por una educación de creadores, talentosos, esforzados y marginados habitantes que están dentro y fuera del sistema, hoy culpabilizo a la “Victimaria escuela” y la condeno a su sistema cerrado de diálogo social (Misión – visión de PEI falsos). Que han desterrado a quienes optaron por una educación de permanencia cultural en sus territorios pero que tarde o temprano (sobre) vivirán  perdiendo el sentido por el olvido de quienes han nacido en su tierra y han asistido a esta criminal escuela ¿Qué curioso que la educación mate la memoria histórica local de sus clientes? Y por tanto, ¿Por qué creer que la escuela, universidades no me harán parte de esta deformación social?  Cuando continuemos por esta formación educativa, “Ser más” o “ven a crear con nosotros”. Propongo que desde hoy la nueva escuela se sensibilice en formar parte del cuerpo del ser humano, que esta escuela habite y habilite nuevos espacios de construcción social, que además eduque a ciudadanos únicos, auténticos y genuinos de sus propios terruños, entregando talentos y habilidades para el desarrollo de sus lugares. Además agrego la posibilidad de respaldar el valor histórico que la escuela y la educación  merecen.  Esta  escuela nos permite generar cambios profundos y significativos de los valores lingüísticos, culturales y geográficos en donde ella se inserta. Para finalizar esta nueva escuela debe apoyarse por profesionales que generen significados valóricos de pertenencia territorial que garantice ganancias culturales, económicas en el desarrollo de sus localidades (para todos) y progresivas para todos los estudiantes para llegar al impacto familiar efectivo: la familia como principal agente educativo. Esta escuela debe transformarse en el núcleo principal y local de interacción social del ser humano para que niños y niñas se transformen en ciudadanos globales conscientes, solidarios y responsables de un mundo sustentable e interconectado con un sinfín de oportunidades para todos.  Hoy la escuela debe volver a Enseñar educando sin segregar a quienes ingresan a ella como la esperanza de ser mejores seres humano y personas.

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