“Si van a hacer programas de educación, háganlo solo si van a invertir en alta calidad”

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M.B.mercurioSharon Lynn Kagan conoce la realidad de la educación chilena. Ha visitado varias veces el país, conoce las políticas, las ventajas y los problemas del área. Esta profesora, experta en educación preescolar, codirectora del National Center for Children and Families del Teachers College de la Universidad de Columbia, ex asesora en materias educacionales del gobierno de Bill Clinton y de varios estados de EE.UU., estuvo nuevamente en el país para participar en el Segundo Congreso Internacional en Educación Infantil que se efectuó en la Universidad Diego Portales. En este contexto, conversó con “El Mercurio” sobre el debate educacional que actualmente se desarrolla en Chile. -En su charla usted habló de diferentes desafíos para la educación. Los más importantes que resaltó fueron acceso, equidad y calidad. ¿Hay alguna forma en la que un país pueda tener equilibrio entre acceso y calidad? ¿Se puede tener educación gratis? -Claro, países alrededor de todo el mundo lo hacen. Es común en los países nórdicos, donde el Estado provee una alta calidad de educación. Son servicios que comienzan desde el prenatal y avanzan hasta la juventud y la madurez. Se puede hacer y se está haciendo. Claro que son países que tienen impuestos muy altos y una predisposición a proveer servicios fuertes del Estado. -Pero ¿cómo se logra en países donde el Estado no es tan fuerte y hay un sistema mixto como en Chile, por ejemplo? ¿Se puede subir el apoyo estatal sin competir con la oferta privada? -Estamos viendo modelos inventivos para combinar los esquemas y se usa el dinero público y privado para hacerlo. Es muy viable, siempre y cuando los programas del sector privado tengan algún tipo de regulación y de control de calidad. Si usas dinero del gobierno debe haber más control del gobierno. Es como una póliza de seguro. -En Chile hay un debate relativo al lucro en la educación ¿Qué opina usted? ¿Qué ha pasado en Estados Unidos? -Todos los datos que tenemos indican que los programas educacionales diseñados para hacer dinero son de menor calidad que los programas que son sin fines de lucro. Hay muchos estudios que apoyan eso. Como resultado de esos estudios la gente es muy cuidadosa cuando detecta un lugar que busca ganar dinero. Pero no es imposible lograr un sistema mixto, entre el sector privado y público. Si estuvieras en los países nórdicos o en Francia pensarían que estás loco. Pero países como los nuestros lo pueden lograr. -Usted ha destacado el riesgo que implica centrarse demasiado en que todos tengan acceso a la educación. ¿Por qué? -No se debe priorizar el acceso por sobre la calidad. Todos los datos indican que solo los programas enfocados en lograr una alta calidad lograrán un impacto educativo. En programas de baja calidad no hay derecho a esperar que los niños maduren. Si van a hacer programas de educación, háganlo solo si van a invertir en alta calidad. Eso es lo justo. -¿Cómo evalúa el proceso chileno? -Ustedes son líderes en la región. Son mirados como modelo. Hay buena cobertura en Junji, está Chile Crece Contigo, que ha sido un modelo para otros países. Y el hecho de tener una Presidenta como Bachelet presenta ventajas frente a cumplir las promesas para los niños. Estoy muy optimista sobre hacia dónde camina Chile. Claro que me gustaría ver más control de calidad de los profesores y más lazos entre los diferentes ministerios. Hay áreas a mejorar. -Usted menciona a la Presidenta electa y ella propone grandes reformas en educación. ¿Qué problemas puede enfrentar un gobierno reformista en el área? -No he hablado con ella. No se qué piensa. Pero pienso que habrá o debiera haber grandes prioridades. Cualquier Presidente debe tratar con ellas antes de cualquier reforma. Lo primero que se debe decidir es cuáles son las áreas de foco. Históricamente, ella se ha centrado en la educación preescolar y espero que lo haga nuevamente en el futuro. Me gustaría que hiciera dos cosas: centrarse en la calidad y mejorarla. Es la única forma de que se vean los resultados de la inversión que se propone. Un servicio mediocre no logra nada. Es como alimentar a los niños con dulces. Se ve bien, sabe bien, pero a la hora de nutrir a un niño no lo hace. Fuente: El Mercurio

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