¿Vale la pena ir a la universidad?

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Algunos expertos aseguran que pasar por la universidad ya no es garantía de prosperidad futura, a pesar de que en los últimos años la educación superior se ha tornado más inclusiva en varios países de la región.

noticias¿Qué tienen en común Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg? Además de ser los emprendedores más influyentes de nuestro tiempo, ninguno de ellos se graduó de la universidad, lo que hace cuestionar a muchos si luchar durante años para obtener un título universitario es garantía de prosperidad futura. Las respuestas son disímiles y existen diversas variables a tomar en cuenta para analizar esta cuestión.
Por un lado, es innegable que en los últimos años el acceso a la educación superior se ha tornado más inclusivo y enrolarse en una universidad ya no es un privilegio propio de las clases pudientes. Esto se explica, en parte, por una batería de medidas que han tomado los gobiernos latinoamericanos en los últimos años, que incluyen la creación de diversosprogramas de becas y apoyos económicos, campañas a favor de continuar los estudios y la apertura de decenas de nuevos centros educativos.
En nuestro país, mientras que en el año 1992 la cobertura de la educación superior no llegaba al 20%, para el 2009 cerca del 40% de los estudiantes de entre 18 y 24 años cursaban una carrera universitaria.
Sin embargo, luego de muchos años de esfuerzo y grandes deudas de pago de aranceles y matrículas, muchos graduados se enfrentan a un mercado laboral altamente competitivo en el que su título no es garantía de conseguir un empleo seguro y bien remunerado.
Consultado por los medios, el investigador chileno de la Universidad de Maryland (Estados Unidos)Sergio Urzúa, aseguró que el problema de fondo es que muchas universidades no ofrecen una calidad educativa a la altura de los aranceles que cobran. Esto genera que algunos graduados estén peor económicamente al momento de egresar que si no hubieran pasado por las aulas.
De acuerdo al estudio “Rentabilidad en la Educación Superior” realizado en 2012 por el propio Urzúa, el 39% de los graduados chilenos obtiene retornos negativos una vez incorporados al mercado laboral. En otras palabras, dos de cada cinco profesionales tendrían mayores ingresos si hubiesen entrado al mundo del trabajo sin pisar la universidad.
Según el experto, este fenómeno explica en gran parte el gran número de protestas que se producen en el país anualmente contra el lucro en la educación y vaticina que éstas puedan reproducirse en varios países latinoamericanos en un futuro cercano.
En cuanto a la solución al problema, Urzúa señala que la única forma de revertir esta situación es que una vez que egresen de la Enseñanza Media, los estudiantes se informen exhaustivamente para elegir bien dónde y qué quieren estudiar.

 

Fuente: Universia Chile

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