Piel de gallina: el delirio de un profesor en Chile

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piel de gallinaClaudio Maldonado es escritor y profesor, no vive en Santiago, sino en Talca, y conoce en carne propia lo que implica haber estudiado por vocación y enfrentarse a un sistema en el que esa palabra no tiene cabida.  Su última novela, Piel de gallina, publicada este año por editorial Inubicalistas, es una de las novedades que se pueden encontrar en laFuria del Libro que tendrá lugar entre el 20 y el 23 de diciembre en el Centro Cultural Gabriela Mistral (Alameda 227).

Piel de gallina relata, en clave de farsa, las peripecias de un profesor de escuela que tiene un accidente y, en el límite entre la muerte y la vida, inicia una desopilante carrera para completar el tiempo que le falta para jubilar. Sus pasos lo conducen a una escuela para pollos donde deberá hacer un reemplazo y, en pocos días, preparar a las aves para que acepten ser llevadas al matadero y convencerlas de colaborar con su muerte con el fin de convertirse en un buen producto.  Cualquier parecido con la realidad es pura invención.

P: Tú eres profesor de colegio y en tu novela el protagonista es un profesor de ciclo básico cansado, humillado, frustrado. ¿Qué imágenes o situaciones te impulsaron a escribir Piel de gallina?

R: La novela se sostiene en una base muy real: el estado actual del sistema educativo, más encima, mi profesión desde 1999 es la de profesor. ¿Cómo podía elaborar una novela en que mi gusto por la sátira y lo carnavalesco no sucumbiera a la escritura de mi experiencia? Creo que esto lo resolví en el proceso creativo de la novela, me quité esa responsabilidad y se la entregué al protagonista. Pensé: El personaje principal debe ser un tipo muy poco creativo y tengo que forzarlo a que, en algún momento de su vida, imagine como el más delirante de los artistas ¿Cómo hacerlo? Lo tuve que poner entre la vida o la muerte, en un delirio que escapaba a su control. Siento que lo fantástico que tiene la novela, surge de la exigencia que le puse al personaje. Intenté distanciarme, que las imágenes no fueran mías, fue como un doble juego, mi primera experimentación con la farsa.

P: En esta escuela para pollos el profesor se encuentra con que tiene que brindar una educación de calidad, que implica perfeccionar la normalización y estandarización del alumnado, o no podrá jubilarse y vivir.  Frente a esta contradicción vital, llama la atención su actitud distanciada o desparpajada. ¿Cómo trabajaste la relación del profesor con su consciencia o ética ?

R: En el protagonista la ética platónica de la virtud no existe, no hay una consciencia de un bien común, en el profesor ha muerto la idea del deber ser, pues tiene la idea de que le han quemado todas las naves y ha pagado, como si su vida hubiera sido un castigo. De ahí viene ese distanciamiento amargado, la soledad al servicio de la anulación.

P:  ¿Cómo vive un profesor que tiene una cierta claridad y una cierta ética del mundo escolar fuera de la novela?

R: Siento que ese docente vive en una constante contradicción con su labor. Por una parte está el deseo natural por enseñar algo que supuestamente ama y, por otro lado está la  incoherencia que existe entre estos deseos formación humana y el modelo socio económico basado en un mercado desregulado y desigual, que no le interesa más que validar a través de instrumentos de medición estandarizados una información destinada a distribuir la mano de obra útil para el beneficio de un par de millonarios. Ante esta situación no es raro que muchos profesores tiren la esponja. Sumémosle a eso los bajos salarios y las horas que deben trabajar en casa. Ahí nace otra contradicción: Muchos no tiran la esponja, pero ya no les interesa hacer buenas clases, son pocos los héroes y lo más triste es que éstos terminan igual que los que capotaron.

  Fuente: Terra

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