Alumnos intercambian sus talentos en bazar escolar

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La Fundación Educándonos realizan encuentros para que los alumnos se enseñen lo que han aprendido en clases y talleres.

alumnosMientras unos pocos alumnos ven, a través de una cortina qué hay de almuerzo en el casino de la escuela Pablo Neruda, otros tocan, entusiasmados, la puerta de la sala Integración. Son las 14.00 del miércoles 27 y es hora de que el intercambio de talentos empiece.

Lisandro (12) está en sexto básico, es uno de los primeros niños en llegar. Rápidamente saca una bolsa para iniciar un taller de globoflexia que le pidieron.

En otras salas, alumnos enseñarán un juego de computación y a cambio obtendrán tiempo a su favor para luego, recibir clases de lo que deseen aprender.

Durante el año los estudiantes de esta escuela, ubicada en la población La Legua, también hicieron cursos de macramé y de baile. Y ahora que se aproximan las pruebas de fin de año, también ofrecen intercambios académicos, cuenta Bárbara Podestá, coordinadora del programa.

Las permutaciones que hacen los escolares son parte del proyecto Bazar de Aprendizaje (BAP) de la Fundación Educándonos y también se realizan en otros cuatro colegios de Santiago.

Cristián Briones, director ejecutivo de la fundación, cuenta que la idea del Bazar es que un alumno, de quinto a octavo básico, ponga a disposición de sus compañeros su talento -por ejemplo, matemáticas- y que por el tiempo que él destinará a enseñarlo, reciba clases del talento que el otro alumno tenga.

Francisco Guajardo, director educacional de la fundación, resume la iniciativa como “un programa pedagógico que se entrega como herramienta a la comunidad en general y busca que los talentos de los niños, que en la educación formal no siempre salen a la luz, se presenten”.

El profesor añade que el Bazar “permite que los niños conozcan cosas que de otra forma no lo habrían hecho”.

Una de las actividades que realiza Educándonos, para que los niños descubran sus talentos, son talleres con distintos profesionales. En el último tiempo ha habido charlas para estimular la creatividad y de risoterapia, para que después ellos puedan impartir esas clases.

“Estamos contentos con la iniciativa, (…) se trabaja con el buen gobierno y hay una mayor participación de los estudiantes”, señala el director del colegio, Rigoberto Betancur.

El director puntualiza que los apoderados también se han mostrado satisfechos con la iniciativa y que por lo mismo han permitido que sus hijos se queden en el colegio los miércoles para el BAP en la única tarde libre que tienen a la semana.

La coordinadora del programa agrega que los talleres también han incentivado el respeto entre los menores. “En un curso, antes podían estar hablando 10 niños al mismo tiempo y nadie se escuchaba, y eso ya no se ve”, dice Podestá. También “llama la atención que los más pequeños les enseñan a los más grandes y no tienen ningún problema”, dice.

  Fuente: La Tercera

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