Resultados PISA ya sabemos qué falta, lo importante es cómo lo arreglamos

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blog2Otra vez tenemos resultados de una medición, esta vez es PISA y otra vez tenemos evidencias de la distancia que tenemos con los países más avanzados en educación. Una mirada complaciente es aquella que se ha vanagloriado de ser los mejores en la región, esas comparaciones no sirven de nada, no es importante “ser el tuerto en el país de los ciegos”, lo importante tampoco es llegar a ser como los mejores, lo realmente valioso será ser mejores de lo que somos y lograr una educación que permita formar personas integrales, que sean felices, creativas, que sean capaces de generar y participar de manera constructiva de una sociedad solidaria, que investiguen, estudien, vivan en armonía con el medio ambiente y construyan el futuro.

Los “expertos” que aparecen por montones cada vez que aparecen números que nos retratan cómo estamos repiten cuáles son las causas y dónde están los puntos clave, en eso coinciden todos, o la mayoría y parece ser que hasta ahí llega la tarea, emitir opiniones que de verdad no son muy originales y que tampoco salen mucho del sentido común. Señalar qué nos falta o dónde hay que mirar es fácil: la necesidad de disminuir la segregación, fortalecer la educación pública y mejorar la calidad de los docentes. Eso a grandes rasgos es lo que todos dicen y por supuesto, lo suscribo.

Lo fundamental es ponernos ya a la tarea de los cómo, estamos muy atrasados. La educación pública y la segregación tienen que ver con los dispositivos legales que permitan la desmunicipalización, el fin del lucro, la fiscalización etc. etc. pero la complejidad mayor está en el tema de los docentes.

Las universidades formadoras de profesores deben, de una vez por todas, hacer cambios profundos y en el sentido de las necesidades de la formación de las nuevas generaciones. Hoy los profesores se forman con un desfase de casi cien años, con metodologías que no les permiten experimentar en sí mismos lo que será su futuro ejercicio, con formadores de formadores que escasamente han tenido experiencia en el sistema educacional, ¿sería posible que un cirujano enseñara a otro, a operar si nunca realizó una cirugía y sólo la aprendió por los libros?

Las universidades no se relacionan con el sistema escolar, no conocen lo que pasa en escuelas y liceos las necesidades que tienen los estudiantes. Otro tema es la evaluación, los futuros profesores no experimentan en sí mismos una evaluación de proceso que les permita por fin cambiar el paradigma de la evaluación.

Necesitamos un mínimo común en la formación de profesores, sobre eso hay que discutir y ponerse de acuerdo rápido y después que las universidades rindan cuenta de verdad de qué hacen y cómo. De la carrera docente quisiera profundizar después, lo mismo que del currículum, otro pendiente.

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