Expertas dan claves para la enseñanza de Ciencias en Seminario “Un desafío de trabajo colaborativo para los equipos educativos”

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En sus exposiciones, María Luisa Orellana y Ximena Paniagua detallaron métodos y ejemplos de experiencias en Ciencias para aplicarlas en el aula

expertaEl pasado miércoles 20 de noviembre se realizó el seminario Reflexiones acerca del niño y la ciencia: “Un desafío de trabajo colaborativo para los equipos educativos”, organizado en conjunto por la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales y la red de Salas Cuna y Jardines  Infantiles Vitamina. La convocatoria tuvo una gran recepción de parte de las educadoras de párvulo que llegaron hasta la Biblioteca Nicanor Parra de la Universidad, lugar donde se realizó la actividad.

El seminario estuvo dirigido a las educadoras de párvulo que trabajan con menores en su edad preescolar, con el fin de orientarlas en la enseñanza de la materia a través de claves para potenciar las habilidades de los niños en esta área. La presentación de la actividad estuvo a cargo de Claudia Lagos, Directora de Pedagogía en Educación Parvularia de la UDP.

Tras la introducción, María Luisa Orellana, actual Directora del Programa Educativo de Vitamina, presentó su ponencia “Aprender Ciencias es un derecho de todos los niños”. En ella, la docente se refirió a las ciencias destacándolas como un conocimiento especifico y agregando que, “lo que nosotros buscamos es ayudar a los niños a partir de sus propias experiencias para tratar de hacer evolucionar sus modelos y encontrar modelos que nos ayuden explicar el mundo en el que estamos insertos”.

Orellana mencionó tres categorías a reforzar en las ciencias naturales en la actitud de los niños. Una con la actividad intelectual y manual, las relaciones con la actividad social y las actividades realizadas en el aula. En esa línea, la académica destacó que su propuesta va de “procedimientos como el descubrir y conocer para de ahí pasar a las actividades. Cuando se va descubriendo se aprecia, conoce y disfruta para ser capaz de valorar. Cuando yo conozco, valoro y cuando valoro, cuido. Nuestro desafío como educadoras es que para los niños la naturaleza sea algo valioso”, declaró.

Al finalizar su presentación, entregó una serie de ideas de actividades para que las educadoras de párvulos y profesoras ocupen con sus alumnos. Destacó las actividades de contacto directo con seres vivos dentro del aula y en el exterior; actividades para hablar y escuchar como teatro; actividades con material audiovisual; salidas a terreno y también actividades con las propias familias para incluirlos en la formación de sus hijos.

“La experiencia es la condición básica y el juego el motor para el aprendizaje. Como el niño aprende no es por algo azar, sino que es por la forma que ocupan para aprender. Ante eso nosotras tenemos que ser sensibles, escucharlos y ser capaces de ofrecer oportunidades continuas de explorar y experimentar”, concluyó Orellana.

Posteriormente la académica Ximena Paniagua, docente de la Facultad de Educación UDP y educadora de párvulos, expuso su trabajo titulado “Implementación de experiencias de aprendizaje en ciencias”.

En su presentación realizó una revisión de cuatro modelos de enseñanza referidos al cómo se enseña y la opción didáctica que puede tomar una educadora para transmitir esos contenidos a los menores. “Nunca nos hemos preguntado cómo es que enseñamos, cuál es la certeza instalada desde el docente en ese acto educativo. Hacemos lo que está planificado y lo que nos dicen los textos, para eso es necesario revisar estos tres modelos, más uno alternativo”, explicó Paniagua en un comienzo.

Los modelos son: el de transmisión verbal, el inductivista tecnológico, el de descubrimiento espontáneo y el alternativo. El primero es el más utilizado en el tiempo, “donde yo redacto y les digo en una clase expositiva a los niños las partes de la planta son el tallo, las hojas, etc. Después evalúo con preguntas y pongo un dibujo para preguntar cómo se llama esto u lo otro, por ejemplo”. El segundo modelo está relacionado con el método científico trasladándolo al aula para aplicarlo con los menores.

El tercer modelo, de descubrimiento espontáneo, tiene su fundamento en que el niño aprende de forma espontánea por el contacto con seres vivos, los ambientes y el entorno. “En este modelo los niños están en contacto con la naturaleza y ese ambiente enseña por sí solo. Ahí tenemos un problema porque en la precariedad de las oportunidades los niños no necesariamente deberían aprender así”, detalló.

El último modelo alternativo plantea el principio didáctico de la investigación escolar. Destaca la investigación de problemas como la forma central de aprendizaje con los menores. “El problema es una pregunta que hay que ayudar a resolver y el aprendizaje no es individual, ocurre con otros”, comentó.

Al finalizar, Paniagua les dejo plateados una reflexión y desafío a las asistentes: “A veces no necesitamos de grandes conocimientos, necesitamos de hacernos preguntas que es algo que hemos perdido. Ocurre que hay lugares donde no hay luz, no hay agua, qué significa que ocurran terremotos. Todas esas son preguntas que pueden generar conocimientos”, concluyó.

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