Niños tranquilos y enfocados aprenden mejor en el aula

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La neurociencia demuestra que herramientas como el ejercicio, la música, el yoga o la meditación permiten reducir el estrés de los menores, facilitando la comprensión de contenidos.   Sebastián Urbina

niñosCrear un buen ambiente para la enseñanza en la sala de clases y contar con educadores entrenados en el manejo del estrés son los factores fundamentales para que los niños aprendan a autorregularse.

Esta estrategia busca que los menores aprendan a sintonizar su energía con las tareas que deben enfrentar en el aula y fuera de ella.

Para lograrlo, se recoge la evidencia que entrega la neurociencia. Por ejemplo, hoy se sabe que uno de los principales elementos que trastornan el ambiente del aula es el ruido. En algunos colegios se ha optado por cambiar los timbres por la vieja campana, un gong o, incluso, música suave ( ver recuadro ).

Además de lograr este ambiente tranquilo, “debemos descubrir las cosas que estresan al niño, enseñarle a conocerse cuando está agitado o nervioso, y entregarle herramientas para calmarse”, explica a “El Mercurio” el doctor Stuart Shanker, investigador de Psicología y Educación de la U. de York, Canadá. Él estuvo en Chile compartiendo su experiencia en el Seminario de Autorregulación que organizó el Centro Iberoamericano de Neurociencias, Educación y Desarrollo Humano (Cerebrum).

Yoga y meditación

Cuando una persona está estresada, su cerebro se “congela” y no escucha, no razona y difícilmente podrá entender lo que les pasa a los demás. Por eso es tan importante recuperar la calma.

Según el doctor Shanker, las estrategias para que los niños bajen sus “revoluciones” van desde “el masaje en los lactantes, pasando por el uso de juegos con muñecos en los más grandecitos, y después agregando las clases de yoga o la meditación”. En los adolescentes, agrega, es muy útil la actividad física y la música.

“Sabemos que si los adolescentes y los niños logran un nivel de autorregulación óptimo, esto va a tener un impacto positivo en su salud, sus emociones, su proactividad y sociabilidad”, explica Anna Lucía Campos, educadora con maestría en Neurociencia y directora de Cerebrum. Asimismo, esto permite tener en el aula a niños tranquilos y enfocados que van a aprender con mayor facilidad.

Para que lo anterior suceda, se necesita que el educador conozca de este tema. Que, por ejemplo, sepa que para calmar a un niño a lo mejor basta con hablar más bajo y pausado, o que actividades altamente táctiles, como jugar con plasticina, tienen un efecto regulador asombroso en los menores.

“Esto es un trabajo lento, pero necesitamos que el educador mismo se autorregule. No podemos seguir en el aula con profesores que castigan, que humillan o que gritan”, agrega Anna Lucía.

Uno de los obstáculos para implementar esta estrategia de la autorregulación han sido los propios padres. “En Canadá los reuníamos para explicarles lo positivo de esto, pero hay padres que están pensando en tener un hijo abogado o médico, y creen que estas actividades les van a restar tiempo para aprender más contenidos”, dice Shanker.

Hoy se reconoce que un gran error del sistema educativo actual es haber dado una supremacía total al área cognitiva, con contenidos como matemáticas, lenguaje y ciencia.

Como consecuencia de esto, tenemos que el bullying es la factura que el cerebro adolescente está pasándole al sistema educativo, que se ha preocupado de formar habilidades cognitivas y no formar habilidades sociales y emocionales.

“El niño no puede dar lo que él no tiene. Entonces si los padres siguen viendo al sistema educativo como una máquina para enseñar habilidades cognitivas, vamos a seguir fallando y el matonaje va a seguir aumentando”, destaca Anna Lucía.

Shanker cree, en tanto, que esta forma de ver el aprendizaje se está entendiendo mejor ahora, porque estamos viviendo con niveles de estrés muy altos.

Hoy ellos están dedicados a hacer una labor de sensibilización entre parlamentarios, jueces y quienes diseñan políticas públicas, para que exista una política educacional que respalde esto. Una normativa que establezca la necesidad de tener una formación de los educadores en estos temas.

 Mejorando el ambiente de clases

Entre varias recomendaciones en este sentido se destacan:

Limitar el material visual en la sala, como carteles con colores brillantes, móviles, cenefas, etc.

Pintar las paredes con colores básicos de luz natural, como crema, café claro o gris, que tienen un efecto calmante.

Evitar el uso de ventiladores ruidosos y apagar los computadores cuando no estén en uso.

Si el ruido exterior es un problema, mantener cerradas las ventanas el mayor tiempo posible.

Utilizar al máximo la luz natural.

  Fuente: El Mercurio

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