Alumnos terminan cuarto medio sin saber cómo ahorrar o administrar su dinero

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Muchos jóvenes trabajan al mismo tiempo que estudian, pero muy pocos saben cómo ordenar sus necesidades. Esta realidad es preocupante, sobre todo cuando se ve una clara brecha en los conocimientos financieros entre los colegios particulares pagados y los municipalizados o subvencionados.   Carol Neumann B.

profesorPablo Englert está en cuarto medio, y por ende cursando sus últimas semanas de clases en el colegio particular subvencionado El Sembrador de Puente Alto. Él tiene su futuro claro y le interesan mucho las finanzas. Es más, ya está matriculado en la Escuela de Comercio de Santiago para aprender sobre administración de empresas, pero admite que su foco es apuntar a la universidad para obtener su título de ingeniero comercial.

“Quiero aprender a hacer negocios, pero tengo que admitir que en el colegio me enseñaron bastante poco. Lo que sé es gracias a mi papá, que siempre me enseñó. Además, mi mamá estudió contabilidad. Pero todo de la casa. Lo más cercano que me pasaron en el colegio fue la unidad de ‘Datos y Azar’ que se ve en Matemática”, cuenta Pablo.

Plata para zapatillas

Al ver en poca profundidad contenidos de economía y finanzas, es muy difícil que los jóvenes sepan cómo ordenarse en sus cuentas. Esto se refleja en el Liceo Municipal de Maipú, donde Leontina Fuenzalida trabaja como profesora de Historia desde hace 31 años. Algunos de sus alumnos de cuarto medio trabajan en locales de comida rápida, reciben $120.000 y se los gastan en los últimos modelos de zapatillas o celulares, mientras en la casa apenas se pueden pagar las cuentas.

“Es muy poco lo que se pasa sobre economía, por ende es bien bajo lo que los chiquillos pueden aplicar. Se ven pinceladas de conceptos económicos. A ellos les causa rechazo la palabra economía, porque de inmediato piensan que es algo difícil. Yo quedé impresionada porque, hace unas clases, en cuarto medio salió el tema del salario mínimo y muy pocos sabían de lo que estaba hablando”, confiesa preocupada.

El nivel de desconocimiento queda reflejado en el estudio “Endeudamiento y conocimiento del sistema financiero en jóvenes”, publicado este mes por el Injuv, donde participaron más de mil personas de entre 18 y 29 años.

En él, un 38% de los entrevistados cree que la tasa de interés es un monto fijo, es decir, una tasa de interés simple, cuando en el sistema financiero prima la tasa de interés compuesto. Por otro lado, un 79% piensa que deben ponerse límites para el acceso a tarjetas entre jóvenes que no trabajan, ya que se endeudan sin tener claro las responsabilidades que implica.

José Grez es profesor de Ciencias Sociales en un colegio particular subvencionado de Peñalolén y se enfrenta a una realidad muy parecida. “No se enseñan temas microeconómicos. Los chicos no son conscientes de cómo administrar sus recursos, su dinero o su sueldo. Se pasan contenidos sobre oferta y demanda que muchas veces ellos no van encruzijando. Por ejemplo, no saben que una planilla Excel les puede servir para ordenar sus cuentas y les cuesta entender que hay prioridades y que estas van cambiando en la medida que uno crece”, comenta.

El Ministerio de Educación reconoce que falta fortalecer esta área dentro de la educación escolar, por eso, en su propuesta de nuevas Bases Curriculares, que actualmente se encuentra en proceso de aprobación por el Consejo Nacional de Educación, incluyeron la microfinanza como un núcleo importante.

“Dentro de la asignatura de Historia y Ciencias Sociales se incluyeron varios Objetivos de Aprendizaje que abordan aspectos como el funcionamiento de la economía, el mercado y algunos instrumentos financieros de inversión y ahorro. Además, se incorpora un objetivo de aprendizaje que busca evaluar situaciones de consumo informado y responsable”, aclara Fernando Rojas, subsecretario de Educación.

Otra realidad

En los colegios particulares pagados la realidad es muy distinta. En muchos de ellos hasta existe el electivo “Economía” para aprender sobre el tema. Los profesores revisan contenidos que tarde o temprano les serán de utilidad a los alumnos, como el sistema previsional chileno, o analizan qué ocurre cuando el país está en presencia de inflación.

“Intento hacerles preguntas de actualidad económica. Revisamos juntos los cuerpos de economía de los diarios y nos ponemos en situaciones hipotéticas. La idea es que sea lo más aplicable posible, los chicos no solo aprenden de cultura general financiera, sino que también van viendo cómo podrían armar un negocio u ordenar sus gastos”, cuenta Margott Valenzuela, profesora del electivo económico en el colegio Padre Hurtado y Juanita de Los Andes.

Francisca Avendaño también cursa cuarto medio, pero en el Colegio Alemán de Puerto Varas. Ella admite que sabe cómo administrar su dinero y conoce términos bancarios a la perfección. “En tercero medio tomé el electivo de Economía y fue muy útil y entretenido. Jugamos a ser grandes. Hicimos depósitos y cheques. Analizamos tasas de interés y hasta dónde nos convenía invertir nuestro dinero”, asegura mientras sale del preuniversitario.

Para intentar disminuir el desconocimiento, una novedad es la futura incorporación de un módulo obligatorio de Emprendimiento en las 34 especialidades técnico-profesionales que imparten los colegios del país.

“Esto se incluye en las nuevas Bases Curriculares de especialidades TP que se implementarán a partir de 2015. Ese módulo busca que los jóvenes puedan emprender iniciativas útiles en los lugares de trabajo o proyectos propios, aplicando principios básicos de gestión financiera y administración para generarles viabilidad. También tomar decisiones financieras bien informadas y con proyección a mediano y largo plazo”, finaliza el subsecretario.

 En cifras

68% de los jóvenes que pertenecen al grupo socioeconómico alto declaró tener ahorros, versus un 44% de los encuestados pertenecientes al grupo bajo.

20% de los entrevistados declara que nunca le sobra dinero al final del mes, especialmente los pertenecientes a los grupos socioeconómicos D y E.

Encuesta del Injuv a más de mil personas de entre 18 y 29 años.

  Fuente: El Mercurio

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