Reflexión crítica de mi vivencia como ciudadana, por Jahel Ramirez

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tony-manero2Raúl Peralta es un personaje ficticio de la película chilena Tony Manero (Larraín, 2008). El contexto es Santiago de Chile, década del 80, Dictadura cívico-militar desatada y asentada en la sociedad. El protagonista vive en un mundo paralelo: el eje de su vida es la película Fiebre de sábado por la noche y su obsesión un concurso televisivo que busca El igualito a Tony Manero. El día del concurso no le importa que un grupo de civiles colaboradores con el Régimen entren a la pensión donde vive, agredan y probablemente detengan a los otros habitantes ante su mirada indiferente y su huida indolente. Él encarna aquello en lo que nos trasformamos en los años de Dictadura: una sociedad individualista que busca satisfacer deseos personales, al margen del bien común, con prioridades superficiales y una cada vez mayor pobreza espiritual. Parto desde este marco para analizar mi experiencia de participación ciudadana, teniendo en cuenta la compleja red que forma Sistema, Situación y Persona: “La Persona en un actor en el escenario de la vida, cuya libertad a la hora de actuar se funde en su modo de ser personal, en sus características genéticas, biológicas, físicas y sicológicas. La Situación es el contexto conductual que mediante sus recompensas y sus funciones normativas tiene el poder de otorgar identidad y significado a los roles y al status del actor. El Sistema está formado por los agentes y las agencias que por medio de su ideología, sus valores y su poder crean situaciones y dictan los roles y las conductas de los actores en su esfera de influencia” (Zimbardo, 2008, p. 553). “¡¡Yo nunca he votado!!” Esta frase me libera y me avergüenza. Quisiera no decirla y al mismo tiempo necesito sacarla de mí como la confesión de un terrible secreto. Con el paso de los días de la confesión pública[1] comencé a preguntarme qué me pasaba con este hecho, por qué me generaba ese sabor agrio y esa tensión… Necesitaba analizar mi participación con el criterio de quien hoy cree en el bien común, en la Democracia y en la participación activa, con la distancia del que mira atrás y ve a otra persona en los propios ojos. Mucho tiempo defendí con pasión la postura de no votar, claro, la ignorancia es descarada e insolente, como dice Antony Brey (2009). La acción de no votar era una forma de manifestar mi desconfianza en la política partidista y en el régimen democrático representativo, pero no era capaz de ver que con mi ausencia, y la de muchos jóvenes, germinaba una manera de habitar la sociedad. En la ausencia confirmaba la anomia de la que los sociólogos hablaban, a la vez obviaba años de reivindicaciones, negaba una historia propia, pero que no conocía. Increpaba al votante y defendía la apatía, en este tema era beligerante y esa posición me era cómoda pues no me sentía atada a ideas o grupos ¿Cuál fue el contexto situacional y el sistema que alimentó esa ignorancia? En Bowling alone, Putnam (1995), analiza la disminución del capital social en EEUU desde el síntoma de las bajas en las membresías de los clubs de bolos. En Chile estos síntomas se vivieron en las políticas públicas iniciadas en los 80 y profundizadas en los 90: A- Proliferaron las escuelas privadas y subvencionadas y se instaló la idea de libertad de enseñanza, es decir, cada padre o madre –cliente- elige el centro donde sus hijos o hijas asistirán –educación como consumo-. Esta es una falacia tremenda, pues la libre elección dependerá de las posibilidades económicas de cada familia, de sus redes de contacto, religión y lugar de residencia. B- Emergieron las ISAPRES (Instituciones de Salud Previsional), entidades con las que cada persona firmó un contrato según sus ingresos, dejando en una posición desventajada a FONASA (Fondo Solidario de Salud). Las AFP (Administración de Fondos de Pensiones) se transformaron en la única manera de ahorro para la jubilación y reemplazaron el sistema colectivo del INP (Instituto de Previsión Social). C- El crédito y el consumo se instalaron como nuevas prácticas y la televisión como un miembro más de la familia. Todo era coherente: el consumo, el crédito, el nuevo sistema de previsión, de salud y de educación. De mi niñez a mi adolescencia Chile pasó de una Dictadura a una Democracia y en ese tránsito se confirmó un paradigma de vida individualista y consumista. A la vez, todo pareció dormirse y los jóvenes entramos en un sin sentido, con un débil sentimiento de pertenencia en este frágil y poco claro proyecto de país post-dictadura. Tomamos distancia del contexto político por incomprensión, por pereza o por desconfianza, y esa actitud fue reforzada por los medios de comunicación y por ciertos íconos. Gonzalo Larenas (2012) en su artículo De la generación X a la generación Y, del no estoy ni ahí al voy a actuar lo analiza así: “En Chile como siempre, este movimiento [la Generación X nacida en EEUU] llegó más tarde, adoptando una sensación que también sentía profundamente, la estabilidad en lo político con la consolidación de la democracia y la estabilidad económica, un país luchando por años para lograr un movimiento de jóvenes que se aburrió, que no compartía los ideales de sus generaciones anteriores, que no tenía mucho por qué levantarse a pelear, ni en qué creer, que mirar televisión y se disgustaba por todo cuanto le rodeaba, los que posteriormente llamarían como la generación del “no estoy ni ahí”, frase que haría conocida el tenista Marcelo Ríos, mostrando parte de las características que tenían; disgusto, individualismo y falta de emoción ante lo bueno o malo que los rodea” (Larenas, 2012). En ese período mis experiencias de participación se restringieron al ámbito decorativo-recreativo: La labor principal de los Centros de Alumnas de secundaria era organizar las fiestas de aniversario y de fin de año. Los grupos juveniles de iglesia estimulaban instancias de encuentro recreativas. Nunca estuve en una asamblea de estudiantes, ni menos asistí a una marcha. Creo que la forma decorativo-recreativo corresponde a una participación simple en palabras de Trilla y Novella (2001), en éstas el acto de presencia basta. Sin embrago, pese a que estos autores no consideran despreciable a ningún de las cuatro formas de participación que exponen (simple, consultiva, proyectiva, metra-participación), me pregunto en qué medida esas prácticas más que promover la participación la inhiben o inmunizan (Martínez, 2011). Avanzando_hacia_la_ciudadana_globalEn el escenario descrito, evidencio un clima social -Sistema en palabras de Zimbardo- que inhibía la participación ciudadana, este contexto de inhibición se articula con indiferencia, invisibilidad, inmovilidad e impotencia (Argibay, 2009). Cada una de éstas I supone formas de acción e interacción social. Así, por ejemplo, la indiferencia promueve una mirada del otro como una amenaza, la invisibilidad es el aislamiento social con el que no veo a los otros y los otros no me ven, la inmovilidad es el mínimo esfuerzo para esquivar el problema, no para enfrentarlo, la impotencia es la idea de sujeto desempoderado y de la solución que llega desde afuera (Argibay, 2009). Tal vez muchos jóvenes de la generación no estoy ni ahí sucumbimos al Sistema y a la Situación de inhibición e inmunización de la participación. Sin embrago, el mismo Zimbardo da pistas de cómo resistirse a estas influencias: “la clave de la resistencia reside en ser consciente de uno mismo, desarrollar sensibilidad situacional y ‘saber espabilarse’” (Zimbardo, 2008, p. 557). En clave de ciudadanía esa resistencia partiría por asumir que participar “supone implicación frente a indiferencia, visibilización como condición para el reconocimiento, la articulación y el empoderamiento, y significa también movilización para profundizar y defender esa ciudadanía y sus derechos” (Argibay, 2009, p. 56). Así, Raúl Peralta representa la historia de un pasado reciente que se mira para proyectar un futuro diferente, futuro en el que la participación se funde en una idea de ciudadanía activa, empoderada e implicada con los asuntos colectivos, comprometida con la construcción de un proyecto común: “Plantea un modelo en que la sociedad civil ha de ser protagonista o en el que, por lo menos, esta debe incrementar su protagonismo en las cuestiones públicas y en la toma de decisiones. Es una concepción sobre la ciudadanía que pretende integrar los derechos civiles y políticos con los derechos sociales (…) Es una posición sobre el ideal de ciudadano que hace patente la insuficiencia de los sistemas de democracia representativa y que aboga por una ciudadanía que amplíe los intereses de la sociedad civil hacia un compromiso con la igualdad y la inclusión social” (Martínez, 2011, p. 66)

  Jahel Ramírez Soto

Nos vemos el 17 de noviembre. Será mi primera vez votando.

_______________________________________________________________________________ Referencias: Argibay, M. et al. (2009). Educación para la ciudadanía global. Debates y desafíos. Bilbao, Hegoa. Brey, A. et al. (2009). La sociedad de la ignorancia y otros ensayos. Barcelona, Zero Factory. Larenas, Pablo (2012) “De la generación X a la generación Y, del no estoy ni ahí al voy a actuar”. El Dínamo (Chile). Disponible en: http://www.eldinamo.cl/blog/de-la-generacion-x-a-la-generacion-y-del-no-estoy-ni-ahi-al-voy-a-actuar/ Martínez, M. (2011). “Educación y ciudadanía en sociedades democráticas: hacia una ciudadanía colaborativa”, en Toro, B y Tallone, A (coords.). Educación, valores y ciudadanía. Madrid, OEI, Fundación SM, pp. 59-71. Putnam, Robert (1995) “Bowling Alone: America’s Declining Social Capital”. Journal of Democracy (Editorial Board and Staff), 6 (1), p. 65-78. Disponible en: http://muse.jhu.edu/loginauth=0&type=summary&url=/journals/journal_of_democracy/v006/6.1putnam.html Trilla, J., Novella, A. (2001). “Educación y participación social de la infancia”. Revista Iberoamericana de educación (Madrid, OEI), Nº 26, pp. 137-164. Zimbardo, P. (2008). El Efecto Lucifer. Barcelona, Paidós.


[1] 21 de noviembre de 2012, asignatura Educación en Valores con el profesor Miquel Martínez. Máster en Educación para la Ciudadanía y en Valores, Universidad de Barcelona

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