¿Agresor y víctima, ¿únicos participantes en conflictos agresivos?, por Patricia Jaramillo Marín

0
4

No. Los agresores y las víctimas no son los únicos participantes en los conflictos agresivos, a pesar de que son los más visibles. Todo aquel que presencia una situación de esta naturaleza se ve involucrado en ella y por lo tanto asume un rol.

Se ha identificado que en acciones de bullying los estudiantes pueden asumir al menos uno de siete roles diferentes, como se aprecia en la siguiente figura:

Figura 1. El círculo del bullying (Olweus, 2001 en Collel, 2004)[1]

 blog

La figura anterior se plantea para los actores en casos de bullying, sin embargo los roles que allí se observan son los mismos que asumen los participantes en conflictos agresivos:

Agresor

Inicia la agresión y toma parte activa.

Asistente del agresor o seguidor

No empieza la agresión pero toma parte activa en ella.

Reforzador o partidario

No toma parte activa en la agresión pero la apoya abiertamente, anima al agresor, lo alienta y muestra que le agrada.

Observador o espectador

Pretende no tomar posición y ser neutral, considera que no es parte del conflicto. Dentro de esta categoría se sitúan todos aquellos que creen que no “participan” en el conflicto. Sin embargo, con sus actitudes y acciones están validando las acciones agresivas.

Posible defensor

No está de acuerdo con la agresión, cree que hay que ayudar a la víctima, pero no lo hace o no sabe como hacerlo.

Defensor

No está de acuerdo con la agresión y ayuda o intenta ayudar a la víctima.

Víctima

Recibe el daño físico o emocional causado por las agresiones de otras personas.

Frente a conflictos agresivos, los adultos tendemos a proteger a la víctima y castigar al agresor. Estas son estrategias correctivas que pueden funcionar en el corto plazo pero no abordan el problema de raiz. En el entorno de aula es necesario trabajar con la cultura del grupo para que no sea bien visto aquel que molesta, acosa o agrede a los compañeros. Para que no se genere simpatía o admiración por este tipo de conductas. El cambio de actitud y comportamiento de todo el grupo puede generar la presión social necesaria para reducir el status de los agresores.



[1] Collel (2004). Collell, J., y Escudé, C. (2004), Rol de les emocions en els processos de maltractament entre alumnes. Àmbits de Psicopedagogia, 12, pp 21-26.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here