Respeto Ahora!, por Isaias Sharon

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altoEl domingo recién pasado fui víctima de una agresión hacia mi y mi pareja. Esta situación planificada con antelación fue diseñada para hacerme parecer el agresor y con ello seguir con un proceso de hostigamiento permanente hacia mi tranquilidad y la de mi familia. ¿Hasta cuándo?

Nuestra sociedad ya es suficientemente violenta, injusta y discriminadora como para tener instituciones y sistemas legales que den ventajas a quienes sepan el resquicio o simplemente a quien mienta primero o mienta mejor. ¿Esta es la sociedad que queremos construir?

No es posible que el sistema esté pensado en favorecer al más “pillo” como si eso fuera sinónimo de inteligencia, de decencia, de honestidad o algún alto valor. ¿Cualquier abogado en Chile es educado para montar mentiras y montajes en contra de quienes no piensan igual o simplemente tienen algo que el otro desearía pero no puede? ¿Qué dice de esto el poder judicial al entregar y mantener títulos profesionales a verdaderos peligros públicos? Esta reflexión no es nueva pero vuelve a la palestra cada vez que vemos en nuestros cercanos o nosotros mismos el abuso, la miseria humana y el desvarío.

¿Qué debemos esperar para que se cumpla un clima de respeto cívico? ¿Cuántos femicidios debimos esperar para tener una ley para proteger a las mujeres de sus victimarios? (ley importante pero claramente insuficiente). ¿Cuántos casos “Zamudio” deben ocurrir para que se avance en una ley que verdaderamente ponga fin a la discriminación racial, sexual, religiosa o social en nuestro país?

Nos hemos acostumbrado a judicializar todo y levantar castillos de leyes frente a la incapacidad de ser seres humanos íntegros, capaces de respetarnos y respetar a los demás; con las habilidades de tener la más mínima educación que nos permita convivir y dejar de buscar la ventaja miserable para poner el pie sobre quien se encuentra a nuestro lado.

Personalmente me indignan estas bajezas, y me indigna mucho más el aval institucional que aún brinda amparo a la violencia irracional y basada en la locura de unos pocos, pero muchas veces, pocos peligrosos y desquiciados.

No basta que las conductas que tengamos sean legales, sino cuán morales, éticas e íntegras pueden ser. Conseguir objetivos odiosos basados en mentiras, no es la forma de construir familias y sociedades que avances en diálogo, integración y educación. Estoy seguro que no es la clase de país que la mayoría de las personas deseamos, pero que no basta sólo con decirlo, sino que hay que hacerlo con el esfuerzo de todos y todas.

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