Más allá de lo real, por Isaias Sharon

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BLOGNos hemos educado y aprendido de una sociedad cientificista y nos hemos empecinado en valorar lo “objetivo” y supuestamente demostrable, para a partir de ello sustentar nuestras creencias, comportamientos y forma de modelar la vida. Cuando vemos los indicadores sobre la satisfacción subjetiva de las personas, pareciera ser que existe algo que está más allá de los indicadores aparentemente duros y que pasamos por alto.

Todas las personas tenemos nuestra propia forma de ver e interpretar el mundo. Lo esperable es que podamos estar de acuerdo en ciertas cosas comunes que entenderemos como lo real y objetivo, aunque claramente habrán matices y prismas diversos para observarlo y comprenderlo. No obstante, como las personas somos seres sociales que interactuamos permanentemente con otra gente, y por ende con sus formas de ver el mundo, se generan diferencias, confusiones o simplemente malos entendidos.

Muchas veces nos basamos en lo que consideramos irrefutable para hacer ver a los demás lo correcto de nuestra posición. Muchas veces los demás nos demandan y reclaman asuntos que a nuestros ojos pueden ser inexistentes, ya que basándonos en lo que consideramos real e irrefutable, dichas disconformidades resultan antojadizas e incluso sin fundamentos.

Cuando alguien nos hace ver si disconformidad o franca molestia con algo que nosotros no observamos, tenemos la tendencia natural a negar dicha queja considerándola sin sentido. Lo cierto es que para la otra persona esa situación resulta muy real y la está viviendo en su interior. Cuando una persona sufre una pérdida importante uno podría decir que es injustificado, porque quien murió o se encuentra muy lejos es otro ser humano, por lo tanto objetivamente esta persona se encuentra bien y sin motivos para sufrir ¿es eso verdadero? ¿acaso no nos ha pasado a todos en algún momento de la vida?

Validar la experiencia de los demás, acogiéndola respetuosamente es una forma de encontrarnos en un terreno en el cual podemos comunicarnos de manera efectiva y junto con ello logramos avanzar. Acoger no es estar de acuerdo con los demás siempre, es tener la capacidad de empatizar y entender que mi realidad no es la misma que la de los demás, y lo que para mi resulta importante para otro puede ser un detalle sin sentido y viceversa.

Más allá de lo tangible está aquello que nos ocurre realmente en nuestras emociones y pensamientos, que necesitan ser expresados y acogidos a los ojos de otras personas. Entonces, ¿qué estás dejando de ver más allá de lo real?

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