“Un alma “más” diferente, Por qué nos asusta? por Carolina Carvacho

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confesiones-de-un-caracolHace unos años, Ismael un pequeño de 8 años, se cruzó en mi vida obligándome a buscar más respuestas que las que conocía en el misterioso y poco usado “rótulo” (en particular no me gustan las clasificaciones por que pasan a ser en general un en sí) Asperger. Ismael me seguía  por el patio para conversar conmigo, o más bien hablarme con una prosodia muy peculiar; sin importar que estuviera sola o acompañada, ocupada o no, siempre se dirigía a mí, como si no hubiera nada ni nadie más, para contarme algo del universo o sorprenderme con algún relato, que en un principio me costaba entender porque sentía que lo incorporaba de la nada sin situarme, con él solía faltarme el prólogo. Cuando no me encontraba y existiendo varias “Carolinas” en la escuela, le preguntaban a cuál de todas se refería, el aludía a una cualidad abstracta cómo si ello bastara: la que es muy amigable. Esto que era suficiente para él,  para su interlocutor no lo era, pero Ismael pareciera no comprender el lenguaje gestual, tampoco seguía  preguntando, seguía caminando en mi búsqueda. Mientras para mis colegas era extraño, para sus compañeros de tercer año básico era sorprendente, un pequeño que no jugaba con ellos pero les hablaba interminablemente del universo, hojeaba historietas que hablan de dinosaurios, conociendo todos los nombres de ellos y sus diferencias, y a pesar  de que no se integra a juegos grupales, rechazaba que lo tocaran  y  se mantenía solitario. Aún así sus compañeros le conversaban frecuentemente y cuando parecía estar más ansioso y /o de mal humor, los niños buscaban darle más espacio, y retaban a cualquiera que hubiera tenido que ver a su juicio en el cambio de humor de Ismael. Mientras los adultos parecieran tener dificultades para entenderlo los niños en su infinita sabiduría sabían cómo vincularse con él sin mayores problemas desde el kínder. Ismael no tenía problemas de aprendizaje, por lo cual no fue derivado a mí, sin embargo, sentía que no estábamos dándole respuestas a sus necesidades educativas, y estas tenían que ver con sus habilidades para la vida, para que pudiera insertarse a una sociedad que lo incluyera en respuesta a su derecho indiscutible a ser parte de ella. Ismael me hizo buscar respuestas,  ir a seminarios y libros, admirándome cada vez más de esta misteriosa y para mi dulce condición asperger, logré entender su dificultad para comprender los lenguajes no verbales y entender el lenguaje verbal con una literalidad que me puso en jaque muchas veces, como cuando corrió a buscarme y le digo “hola mi perrito” y me responde enérgico, te confundiste, por qué me dices perrito? No soy un perro soy un niño, haciéndome sentir que lo había ofendido. Ismael parecía tener u registro perceptivo del mundo social distinto al común de los niños, su habla espontánea era la de un verdadero periodista articulando cada sonido del habla incluso los finales que omitimos a diario en el común de los chilenos, parecía no seguir reglas convencionales, tuteándonos a todos los adultos y si requería una respuesta te tomaba de la ropa llevándote al lugar como si no existiera nadie más. Leyendo muchos libros me fui maravillando de esta condición sobre todo en un mundo donde la honestidad y la franqueza se valora desde el discurso y en muchos casos puede ser un abierto desatino, en estos seres humanos su condición de Asperger les impedía manipular las verdades y transformarlas a su conveniencia, siendo su literalidad para mí una cualidad maravillosa, donde no tienes nada que interpretar sino ver esa transparencia como una virtud infinita que te permite acercarte como también que te permite mirarte desde su mirada sin ningún aspecto escondido. Las cosas son como son, por fin había seres humanos con una consecuencia a toda prueba. Sin embargo, en este camino de descubrir  el Asperger, se me quedaron muchas interrogantes, desde el sentir y pensar de ellos, muchas veces quise que Ismael me contrarrestara “cómo ves tú lo que veo yo”,  “dime Ismael que hacer”, lo cual  no ocurrió. Hoy creo que la incapacidad fue mía. Hace unos días llegó a mis manos el libro “Confesiones de un Caracol, vivencias en tono Asperger”,  empecé a leerlo, reí y lloré, Leonardo autodenominado Leo caracol,  me hablaba y me guiaba a una reflexión profunda, que me hizo corregir el ver al otro, me explico: Si el entendimiento del otro desde la emoción se llama empatía, claramente a Leo le sobraba empatía y a mí me faltaba. Él logra en su relato mostrarme que entiende que vemos y sentimos diferentes, él logra verlo en nosotros los neurotípicos y nosotros no logramos ver  aquello con la simpleza que este hombre de condición Asperger lo ve; entonces pensé, a ellos les sobra empatía, no sé si la van desarrollando a partir de su diferencia, pero claramente Leo lograba entendernos desde la emoción que nos diferencia. Me hizo cuestionarme, siempre he sabido de la literalidad del asperger, pero en mi hacer en el aula he estado a la altura, habré provocado en los niños asperger alguna vez la ansiedad que Leo me mostraba cuando decimos cosas a los alumnos sin pensar que las palabras tienen historia? De cuánta incomprensión y frustración he sido inconscientemente responsable? Hoy en día hablamos de tolerancia y respeto a las diferencias, pero la palabra tolerancia me incomoda porque en sí implica que hay algo que no me gusta pero me retengo, lo soporto por el criterio de validación que sea. Creo que necesitamos cambiarla, creo que legitimidad es más asertiva, pues implica que en el otro, esa diferencia es absolutamente plena y válida, solo desde ahí puedo actuar y vivir el autorrespeto y el respeto. Invito a leer el Libro de Leonardo “caracol” Farfán, en una prosa sencilla que nos habla desde el ver y sentir de un ser humano con la condición Asperger, esa condición que pareciera ser frágil, muestra una fortaleza increíble porque nosotros los “normales” hacemos muy difícil las cosas, en vez de tomar esta riqueza de la diversidad como una oportunidad maravillosa para crecer y crear una sociedad que abra el espacio para todos con alegría y en la dulzura que trae el querernos y reconocernos como válidos. Creo que es imperdible para los docentes porque en la formación de la sociedad que queremos participamos a diario conscientes o no del rol fundamental que tenemos en ello. Sino logro seducirlos a leer este libro, tal vez lo haga Malucha Pinto, http://sitiocero.net/2013/confesiones-de-un-caracol-vivencias-en-tono-asperger/ y como fuente profesional del equipo de Inasmed que nos apoya en la acción educativa en el aula, comparto el link de Calpe & Abyla, http://www.calpeyabyla.com/m/blogpost?id=6450199%3ABlogPost%3A21390 Para adquirirlo pueden contactar a contacto.amasperger@gmail.com o visita la página de estos padres y amigos de personas Asperger http://amasperger.wordpress.com/

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