Los Planes de Mejoramiento Educativo SEP y su verdadero impacto

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Desde la implementación de la Subvención Escolar Preferencial (SEP) en el año 2008, su rostro principal ha sido el Plan de Mejoramiento Educativo (PME), que cada uno de los establecimientos suscritos al “Convenio de Igualdad de Oportunidades y Excelencia Educativa” debe cumplir anualmente.  También es importante recordar que, junto a la implementación del plan, el convenio obliga a cumplir otras reglas, tales como mejorar los resultados SIMCE, retener y no seleccionar a estudiantes, no cobrar algún tipo de arancel a los alumnos prioritarios (principales protagonistas de esta subvención), entre otras. La importancia que han adquirido los PME SEP en los establecimientos educativos es innegable, transformándose en un instrumento fundamental para los procesos de mejora. De esta forma, en los próximos párrafos ahondaremos en esta primera etapa de la Subvención Escolar Preferencial, específicamente, en lo que han sido y dejado sus respectivos planes. La operatividad de un modelo Para tener una visión global de la trayectoria de estos planes, y principalmente de su modelo, hay que retroceder al año 2005, cuando el Ministerio de Educación masifica un Sistema de Aseguramiento de la Calidad en Gestión Escolar (SACGE), el cual pretende desarrollar procesos de mejoramiento continuo en cada una de las instituciones educativas, con el foco de lograr más y mejores aprendizajes en los estudiantes. El SACGE comenzó a intencionar en las unidades educativas una mayor capacidad de análisis con respecto a las acciones que se estaban realizando, basándose en las 5 áreas del modelo (Liderazgo, Gestión Curricular, Convivencia Escolar y Apoyo a los Estudiantes, Recursos y Resultados), las mismas que se evidenciaron desde el año 2008 a la fecha en los PME SEP, logrando así la operatividad explícita del modelo en forma masiva. Cabe mencionar que la Ley n° 20.529 del año 2011 (Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad), exige a todos los establecimientos educativos del país contar con un Plan de Mejoramiento Educativo, sin importar si cuentan o no con SEP. Esto último ha implicado buscar un formato más amigable, repercutiendo en ajustes al modelo SACGE, a modo de permitir ser comprendido y abordado de forma más clara por cualquier institución educativa que cuente con SEP y, a la vez, ser una orientación clave para aquellos establecimientos que no se encuentran suscritos a la ley y deben cumplir con un plan por normativa. Aprendizajes de una primera etapa Hoy, a puertas de terminar una primera etapa para las instituciones pioneras, la cual constó de cuatro PME SEP, el foco debe estar en identificar los aprendizajes que deja esta primera experiencia, incluso por sobre una actual clasificación, pues para pensar en mantener o mejorar una categoría (clasificación 2013 a cargo de la Agencia de Calidad) primero, se deberá partir reconociendo los sistemas ya instalados. Es ahí cuando cada comunidad educativa podría responder preguntas tales como: ¿qué prácticas instalamos? ¿Contamos con un sistema de planificación? ¿Tenemos un sistema de observaciones al aula consensuado? ¿Son efectivos nuestros reforzamientos? ¿De qué manera ha impactado esta subvención en los alumnos prioritarios? ¿Se han comprometido los apoderados con los aprendizajes de los estudiantes? ¿Cumplimos nuestras metas? Etcétera. Para identificar los aprendizajes de esta primera etapa, se deben propiciar instancias reflexivas, que den cuenta del qué y cómo se utilizaron diferentes mecanismos para abordar cada proceso propuesto por el PME SEP. Con esto, seguramente la retrospectiva indicará diversas dificultades durante el proceso, las que no solamente fueron para algunos establecimientos, sino para una gran cantidad. Aspectos como la comprensión del formato, la elaboración del plan, la sistematicidad de mediciones de aprendizajes, el respeto por el convenio, el monitoreo a la ejecución de las acciones, la gestión de los recursos, entre otros, fueron y son objeto de ciertas complicaciones. Concluyendo, podemos decir que en el último tiempo lo que se ha enfatizado por parte del Ministerio de Educación, es el aumento que han evidenciado las instituciones educativas que cuentan con esta subvención en sus resultados SIMCE, sobre todo, en los contextos más vulnerables.  No obstante lo anterior, los mecanismos que se han creado, movilizado y desarrollado en cada una de las instituciones, han sido los verdaderos  aprendizajes que han llevado a implementar, instalar, y en algunos casos, consolidar prácticas, tanto institucionales como pedagógicas, las mismas que se han visto reflejadas por estos resultados. Tal vez este aspecto, sea uno de los más importantes, pensando en las nuevas capacidades que han adquirido las comunidades educativas de cara al futuro.  

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