“No hay problemas de aprendizaje, sino de enseñanza”, Pablo Menichetti comenta sobre su libro Aprendizaje inteligente

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El economista chileno Pablo Menichetti era un exitoso agente financiero en Singapur hasta que encontró un motivo para cambiar drásticamente de carrera: la educación, particularmente la de su hijo. “Estaba en Singapur, país líder mundial en educación, y pensaba ‘¿Cómo hacemos para llevar esta maravilla a Latinoamérica?’ No se puede meter una universidad en un barco y traerla. “Me metí entonces en el tema del coaching personal como forma de enseñar. En coaching, lo que se hace es entrenar a la gente con herramientas simples y prácticas para obtener buenos resultados en la vida, eso puede ser a nivel gerencial, personal, a nivel salud, a todo nivel. Y yo tenía este hijo desesperado, que lloraba antes de ir al colegio porque lo pasaba mal, que me decían que tenía que medicarlo. Y me pregunté ¿qué hay en el coaching para los niños? Me metí en el coaching educacional y ahí me di cuenta de que mi hijo no era el problema porque era capaz de sentarse ocho horas ante la computadora. “Yo le preguntaba a los doctores si era posible para alguien con déficit atencional (en México, se usa más el término Trastorno por Déficit de Atención o TDA) concentrarse por varias horas en una sola cosa, y me decían que no, que biológicamente no era posible. Entonces, ¿cómo puede ser que mi hijo, que tiene el déficit, puede estar ocho horas? Y no saben cómo responder”. Para Menichetti, es normal que los niños no pongan atención: “Hoy día, hay más estimulación que nunca, los videojuegos, la televisión, las computadoras… y ponemos a estos niños de la era de la hiperestimulación a tomar clases igual que 50 años atrás: ‘ A ver, niños, bla-bla-bla…’. “Lo normal es que tengamos cada vez más déficit atencional. Entonces, como no asumimos que la culpa es nuestra y que tenemos que adaptar el sistema a la nueva generación de estudiantes, los culpamos a ellos y los adaptamos al sistema viejo con medicamentos, castigos o lo que sea… Tarde o temprano nos percatamos de que ése no era el camino. Y ya nos estamos dando cuenta porque hay colegios donde más de 50% está con medicamentos que sí causan problemas después”. Menichetti no duda de que exista el TDA. “El déficit atencional sí existe, el problema es que 2% de los que están diagnosticados están siendo atendidos. Creamos un esquema de grados: ‘Éste no es tan grave, es un grado menos, igual mediquémoslo’. Y en esos grados estamos cayendo todos, me incluyo, me aburro muy rápidamente y dejo de poner atención. Tenemos que aprender a vivir cada quien con sus grados. No puede ser que haya adultos de 50 años tomando los mismos medicamentos que tomaron en el colegio porque no pueden concentrarse, no pueden porque nunca trataron de hacerlo, no aprendieron y su vida depende de una pastilla”. ¿Cómo adaptar estas ideas a un universo tan diverso como puede ser el de la educación en Latinoamérica? ¿A quién estás dirigiendo tu libro? Me dirigía a todos esos padres que, como yo, sienten que sus hijos tienen un enorme potencial pero el sistema les dice que no. También a esos padres a cuyos hijos les va bien pero sufre mucho para tener sus buenos resultados, es que no lo están haciendo de la forma correcta. Voy a los padres comunes y corrientes que, como tú y como yo, no tienen tiempo y necesitan algo práctico para resolver el problema. Hay muchos libros de cómo ayudar a tu hijo, pero los escriben intelectuales para intelectuales; entonces, yo tomé estos libros y los puse en palabras simples, con pasos un, dos, tres, cuatro para el día a día. Si bien como padres no podemos sentarnos a esperar a que los sistemas educativos cambien, ¿qué posibilidades ves tú, o qué estás haciendo para que sí cambie el sistema? Claro, hay que trabajar con los profesores. Yo hago seminarios de muchos profesores, de 1,000 profesores para arriba. Son seminarios de tres días donde, con mucho coaching y programación neurolingüística, les muestro cómo uno se puede divertir aprendiendo, les ofrezco herramientas simples y prácticas, que no requieran mucha inversión, porque no podemos esperar que cada uno saque un iPad. Ya estoy invitado a uno en México, es de dos horas. Lo que sí ha sido muy difícil es llegar a través de los gobiernos, porque cuando convences a uno ya lo cambiaron y así. Es más fácil llegar como un privado a hablar con otro privado y quizá ésos después empujen a los gobiernos. Por lo pronto, los padres comunes y corrientes tenemos el libro Aprendizaje inteligente (Grijalbo, 212 pp., $220) y el sitio aprendizajeinteligente.net para ir aprendiendo a enseñar. Fuente: El Economista

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